


Por: Olivia Villoria Quijada
Psicóloga, Magister Scientiarum en Psicología, Profesora Jubilada de la UCV
oliviavilloria@cantv.net
VIOLENCIA EN LA PAREJA: INTRODUCCIÓN
La Violencia en la Pareja (VP), conocida también como Violencia
Conyugal o Violencia Doméstica, se refiere a cualquier comportamiento dentro de la
relación conyugal que causa daño físico, psíquico o sexual a los miembros de la
relación, según afirma Flor María Villoria, sobre la base de diversas investigaciones.
De acuerdo con los reportes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se produce
en todos los países del mundo, independientemente del grupo social, educativo, religioso
o cultural. Los estudios llevados a cabo por esta organización han podido determinar que
la agresión hacia la mujer por parte de su pareja masculina sobrepasa en forma abrumadora
el fenómeno contrario. La violencia hacia la mujer tiene como característica importante
la reiteración de los actos violentos, es decir, con frecuencia las agresiones forman
parte de una pauta continua de comportamiento abusivo donde la violencia física se
acompaña a menudo de maltrato psicológico y, en muchos casos, también se presenta abuso
sexual. Pero, la violencia doméstica contra el hombre también constituye un problema
importante. Villoria reporta resultados de investigaciones que demuestran que físicamente
las mujeres son tan agresivas, o más que los hombres, en sus relaciones de pareja, y que
la agresión psicológica se acrecienta cada día.
La VP acarrea serios riesgos físicos y psicológicos en las víctimas, generando un
impacto emocional que ocasiona desequilibrios mentales no sólo en las propias víctimas
sino en los restantes miembros del grupo familiar, particularmente en los hijos. Por otra
parte, trae consecuencias en la economía de los países, lo cual se refleja en la
pérdida de productividad y en el incrementado uso de los servicios de salud.
Todo lo anterior plantea la existencia de un problema de tal magnitud y generalización,
que ha llevado a organismos internacionales a catalogar como un problema importante de
salud pública lo que inicialmente fue visto como un tema de derechos humanos. Diversas
organizaciones se han dedicado a desarrollar programas para la prevención de la violencia
doméstica, y a diseñar instrumentos, sistemas y políticas que faciliten su detección,
así como la atención de las víctimas. En opinión de George Alleyne, director de la
OPS, es posible su prevención, aunque ello depende en gran medida de un largo y complejo
proceso de sensibilización de la sociedad y del compromiso de todos los actores (en las
áreas educativas, de salud, legal, judicial, policial, eclesiástica y comunitaria) para
eliminar las inequidades que facilitan la violencia de género, para emplear las palabras
de Claudia García Moreno.
En los próximos artículos continuaremos discutiendo este tema.