Por: Olivia Villoria Quijada
Psicóloga, Magister Scientiarum en Psicología, Profesora
Jubilada de la UCV
PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS
La mejor manera de intervenir el problema de los trastornos alimentarios radica en la
prevención. A esta conclusión han llegado investigadores de distintas latitudes: Morel y
Aguilar, Van Oosveldt y Lafourcade, de Argentina; Gómez y Fernández, de España;
Shislak, Crago, MCKnight y Estes, y Phelps, Jhonston y Augusyniak, de USA; Rodríguez, de
Venezuela.
Tales esfuerzos de prevención deben incluir a todos los actores, en todos los ámbitos:
el hogar y la familia, las instituciones educativas y de salud, la sociedad. Los hallazgos
de la investigación y las actividades terapéuticas llevadas a cabo por los psicólogos
anteriormente citados, permiten esbozar algunas ideas para llevar a cabo la
prevención:
- Enseñar desde el hogar y la escuela a comer de una manera racional, adaptada al consumo
energético real.
- Dejar de obsesionar a los niños con la comida, la cual debe dejar de ser el centro de
la vida familiar y social.
- Detectar precozmente el problema y realizar un buen diagnóstico del mismo.
- Implantar programas educativos en concordancia con los lineamientos de la educación
para la salud.
- Implantar programas de sensibilización sobre estos trastornos dirigidos a la familia y
al personal docente.
- Identificar factores de riesgo que deben ser modificados, haciendo énfasis en la
insatisfacción con la imagen corporal como elemento disparador.
- Asistir a los jóvenes en el reconocimiento de los atributos físicos y la apariencia,
con el objeto de aumentar sus niveles de eficacia personal, disminuir la aceptación de
códigos socioculturales foráneos y facilitar la reflexión acerca de las utopías
respecto al cuerpo.
- Realizar programas de modificación de la conducta alimentaria.
- Realizar programas para modificar las creencias y pensamientos que distorsionan la
percepción del cuerpo y de la comida.
- Involucrar a los padres y representantes en la reflexión y crítica constructiva acerca
de las metas que transmiten a los hijos, de las actitudes para mejorar su autoestima, del
respeto por los gustos y formas de ser de los jóvenes.
- Informar sobre las características de la comida sana y variada, del peligro de hacer
dietas sin control médico, y de la importancia del ejercicio moderado.
- Inducir la reflexión acerca de los modelos imperantes sostenidos por el imaginario
grupal y social, para modificarlos y hacerlos cónsonos con la realidad.
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En síntesis, las intervenciones que se realicen deben apuntar a la promoción de la
salud, activando los recursos comunitarios y personales, y compartiendo un espacio de
intercambio con los otros, vinculados directa o indirectamente con tal problemática.