ETAPAS
EN LA TOMA DE DECISIONES.
Más
que un evento, la toma de decisiones es un proceso; esto es, en lugar de un hecho puntual,
aislado, la misma transcurre alrededor de una serie de fases o etapas interconectadas.
No
obstante, ante una situación de toma de decisiones las personas no actúan necesariamente
de una manera metódica, desde la primera hasta la última fase; algunas parecen progresar
linealmente mientras que en otras se producen grandes fluctuaciones.
Cada
fase supone la presencia de ciertas actitudes y la realización de diversas tareas,
cumplidas las cuales se avanza hacia la fase subsiguiente.
Si la persona omite cualquiera de ellas antes de comprometerse con una opción
particular, o lleva a cabo alguna(s) descuidadamente, se dificulta la toma de una
decisión acertada.
Los teóricos de la elección vocacional
entre ellos Super, Ginzberg y Tiedeman- conciben la misma como un proceso continuo
que evoluciona a través de cierto número de etapas.
Otros investigadores, al estudiar la toma de decisiones generales, la conciben
también como un proceso; entre ellos Irving Janis
quien propone un modelo de cinco etapas principales que llevan a una decisión estable, y Theodore Rubin que delinea un proceso
conformado por ocho fases.
Hemos
hecho una integración personal de los planteamientos de los dos últimos autores para
elaborar lo que a nuestro juicio resume el proceso de toma de decisiones, a lo largo de
cinco etapas:
PRIMERA ETAPA: NECESIDAD
DE TOMAR UNA DECISIÓN.
La
toma de decisiones comienza cuando una persona se enfrenta a una nueva situación que
implica amenazas (por ejemplo, someterse a una cirugía o dejar de tomar, por razones de salud) u oportunidades (tal
como radicarse en otra ciudad, elegir una carrera o contraer matrimonio). Para que sea una situación de decisión debe
presentarse la posibilidad de escoger por lo menos- dos alternativas.
Una
actitud deseable en esta fase consiste en examinar si la probable amenaza u oportunidad es
lo suficientemente importante como para justificar el esfuerzo de tomar una decisión al
respecto. Si la respuesta es negativa la
persona continuará con su línea de conducta habitual, pero si es afirmativa aceptará el
reto y optará por otra línea de acción, continuándose así el progreso a lo largo de
las posteriores etapas.
SEGUNDA ETAPA: ENUMERACIÓN DE LAS
ALTERNATIVAS, OPCIONES O CURSOS DE ACCIÓN DISPONIBLES.
Una
vez que se acepta que es necesario adoptar una decisión, se analizan los objetivos
relacionados con ella y se buscan las alternativas, opciones o cursos de acción
disponibles para lograr los objetivos relacionados con la decisión.
La
actitud provechosa debe ser de apertura, flexibilidad, libertad y creatividad, para
generar opciones que permitan contar con una lista lo suficientemente amplia. Conviene dar la misma atención a todas las
opciones que surjan, por ridículas, incoherentes e improbables que resulten más tarde,
evitando que una evaluación racional y objetiva desempeñe algún papel.
La
ayuda externa puede ser muy útil, siempre que la persona no descuide su propia lista de opciones y no se le imponga una alternativa que ella no se haya formulado.
TERCERA ETAPA: EVALUACIÓN DE LAS
ALTERNATIVAS, OPCIONES O CURSOS DE ACCIÓN DISPONIBLES.
En
esta etapa se estudia cuidadosamente la lista
generada en la etapa anterior. Se dejan fluir
libremente los sentimientos y pensamientos que suscita cada una de las alternativas, se
analizan y valoran los mismos, y se establece una relación entre las opciones y las prioridades personales. En otras palabras, se consideran las ventajas y
limitaciones de cada alternativa.
A
diferencia de la etapa anterior, acá debe tomar lugar una evaluación racional y objetiva. La tarea implicada tiene que
ver con la recolección y valoración de información personal (a través de la
autoexploración y autoanálisis) e información externa, bien sea social, ocupacional o
educativa, dependiendo de la decisión involucrada, requiriéndose la participación activa de la persona en la
búsqueda de la información.
CUARTA ETAPA: DECISIÓN PROVISIONAL O
TENTATIVA.
Luego
de evaluar cada alternativa se cuenta con una opción preferida; la atención se centra
sobre ésta, se percibe como la más idónea y se descartan las otras opciones para
allanar el camino a la elegida.
La
persona considera cómo ponerla en práctica y cómo transmitir a otros la intención de
hacerlo. Antes de permitir que otros conozcan
la línea de acción que ha elegido especialmente si ésta es polémica como
renunciar al empleo- elabora estrategias para asegurar el éxito de la nueva decisión y
evitar la desaprobación de los demás. Además,
reexamina la información recogida sobre probables dificultades prácticas para
implementar la decisión, piensa en cómo vencerlas y hace planes por si las pérdidas
llegan a materializarse.
QUINTA ETAPA: COMPROMISO Y AJUSTE A LA DECISIÓN.
En
esta etapa se lleva a la práctica la decisión provisional. La alternativa elegida se convierte en acción, es
decir, se dota de sentimientos y pensamientos, se invierte tiempo y energía en ella, y se rechazan finalmente por
completo las opciones no elegidas.
La
persona se muestra satisfecha con la opción elegida y la lleva a cabo con optimismo. Se producen sentimientos de bienestar, seguridad y
autoconfianza.
Si
ocurren contratiempos menores, la persona
puede vacilar temporalmente pero lleva a cabo su decisión.
Pero si se presentan desafíos, pérdidas o insatisfacciones más serias, se
recorren de nuevo las sucesivas etapas para buscar una alternativa mejor, pero esta vez
con la ventaja que supone la experiencia positiva, producto del aprendizaje obtenido.
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