Por: Olivia Villoria Quijada

Psicóloga, Magister Scientiarum en Psicología, Profesora Jubilada de la UCV

oliviavilloria@cantv.net


ENTRENAMIENTO DE LA CREATIVIDAD. PARTE II

Si se toma en cuenta que la escuela constituye uno de los principales grupos de socialización, el maestro puede constituirse en un agente cultivador del talento creativo de los alumnos, a través del ejercicio de actitudes, comportamientos y destrezas que faciliten la creatividad.

Paul Torrance propuso un programa educativo integrado a las actividades escolares, basado en las destrezas del maestro que son necesarias para estimular tal comportamiento en el alumnado.

  1. Detectar y reconocer las potencialidades creativas de los alumnos. El maestro puede planificar experiencias que exijan un comportamiento creativo y que motiven la participación del alumno, así como observar las potencialidades creativas durante las actividades naturales de aprendizaje y solución de problemas.
  2. Respetar las preguntas y las ideas. Los niños tienen la capacidad de desear saber, de ver brechas en el conocimiento, de sorprenderse, lo cual los impulsa a formular preguntas y buscar respuestas. Esa faceta de la conducta creativa debe ser atendida por el docente de manera respetuosa e interesada, y no con amenazas, castigo, indiferencia ni descalificación.
  3. Hacer preguntas estimulantes. Más que formular preguntas que apunten a la repetición de la información presentada por el maestro o el libro de texto, el docente debería esforzarse por mejorar su habilidad de hacer preguntas que exijan ir más allá de la información, para determinar implicaciones o aplicaciones, considerar consecuencias o efectos, realizar análisis, síntesis y evaluaciones.
  4. Reconocer y valorar la originalidad. Hay una fuerte tendencia a ignorar o a desacreditar las ideas poco familiares, por considerarlas inseguras, incómodas o ineficaces, pero el maestro debe hacer un esfuerzo deliberado para reconocer y valorar las ideas y soluciones originales.
  5. Desarrollar la habilidad de elaboración. Las ideas o soluciones originales no tienen suficiente significación a menos que se elaboren y lleven a cabo los planes necesarios para su ejecución.
  6. Desarrollar actividades sin evaluación. El docente debe tratar de destinar algo de tiempo para cierto tipo de experiencias prácticas y de experimentación sin evaluación, de manera de comunicar al alumno que en ese espacio tiene libertad de experimentar.
  7. Fomentar la lectura creativa. La información leída pasivamente es más difícil de recordar y utilizar que la leída de manera creativa. El lector creativo busca nuevas relaciones, transforma la información conocida para nuevos usos, y construye cosas nuevas sobre lo ya conocido. Una persona puede transformarse en un lector creativo de dos maneras: a) elaborando expectativas y anticipaciones, lo cual implica la creación de tensión y entusiasmo; b) haciendo algo con lo que se lee, por ejemplo, reproduciendo con imaginación lo que se ha leído, elaborando, transformando y yendo más allá de lo leído.

Ralph Hallman formula algunas recomendaciones concretas para impartir una enseñanza creativa partiendo del supuesto de que la creatividad puede enseñarse –no con métodos tradicionales, autoritarios- sino con ciertas actitudes y comportamientos del maestro, que se exponen seguidamente.

  1. Permitir el aprendizaje autoiniciado por parte de los alumnos. Ello los lleva a explorar, experimentar, formular hipótesis, a la par que mantiene las cualidades de espontaneidad y autoasombro, y fortalece la motivación para el aprendizaje.
  2. Crear una situación de aprendizaje no autoritaria. La libertad de expresión y de exploración promueve la creatividad porque inhibe las actitudes defensivas y la rigidez, además de que crea una apertura a la experiencia.
  3. Estimular los procesos intelectuales creativos. Induce a los alumnos a buscar nuevas relaciones entre los datos, a imaginar, a elaborar soluciones tentativas a los problemas, a expresar ideas aunque parezcan ridículas, a combinar materiales y nociones en diseños nuevos e inesperados.
  4. Posponer los juicios. El maestro resta importancia a los errores y los presenta como oportunidades para el aprendizaje. Manifiesta flexibilidad al estructurar una idea o investigación, pospone las soluciones definitivas y acepta reabrir los temas ya cerrados.
  5. Promover la flexibilidad intelectual. El docente alienta a buscar nuevos significados en los materiales familiares y a emplear viejos significados en nuevos contextos. Estimula a los alumnos a variar sus enfoques acerca de los problemas, a alejarse de conceptos preestablecidos y a variar los métodos de abordar un tema.
  6. Fomentar la autoevaluación. Para que el aprendizaje sea creativo, proactivo y autorresponsable, requiere la práctica constante de la autoevaluación la que a su vez depende de los sentimientos de autoestima. Estos últimos proporcionan los criterios para evaluar la originalidad de los objetos creados.
  7. Fortalecer la sensibilidad. El maestro ayuda al alumno a volverse más sensible a los sentimientos de los demás, a los estímulos externos, a los problemas sociales, personales y académicos, a lo común y a lo desconocido.
  8. Utilizar las preguntas adecuadamente. El acto creativo comienza con preguntas, pero éstas deben ser abiertas, con sentido, no tener respuestas predeterminadas, y no contestarse con una memorización de datos. Así se conduce a la experimentación, el fomento de la curiosidad y la búsqueda de significado.
  9. Proporcionar oportunidades para manipular materiales, ideas, conceptos, herramientas y estrategias. El manejo activo de tales elementos facilita la creatividad, ya que ayuda al alumno a la comprensión de los procesos implicados.
  10. Superar la incertidumbre y la ambigüedad. Ya que las tareas creativas surgen de condiciones no establecidas, de la exploración de circunstancias, los alumnos que pueden manejar mejor estas situaciones tienen ventajas para el desarrollo del potencial creativo.
  11. Considerar los problemas como una totalidad. Los indicios que conducen a un proceso creativo son proporcionados por la construcción de un todo integrado, y no por los elementos parciales, adicionales.

    En síntesis, el docente está en una excelente posición que le permite descubrir, fortalecer y mantener el potencial creativo de los estudiantes, a través del diseño de condiciones que así lo permiten. Estas condiciones pueden darse dentro de las situaciones naturales, normales, del proceso de enseñanza-aprendizaje o pueden crearse a propósito para ello.