|
|
|
|
Palabras de uso corriente en el habla popular margariteña A B C CH D E F G H J L M N Ñ O P Q R S T V Z ABACORAR: Molestar, fastidiar, atemorizar, perseguir, maltratar, injuriar, regañar, intimidar, incomodar, acosar, hostigar. Como se observa es muy extensa la gama de su aceptación en el medio rural margariteño, como también, en el área caribeña en general. “Como es nuevo en el salón, los condiscípulos lo tienen abacorado con mofas y desprecios”. “Los camaroneros del Puerto Libre se sienten abacoraos por algunos guardias”. “Los pescadores de orilla se quejan de estar abacorados por los pescadores de rastra”. Abacora es un pez muy acosado por los grandes, quizás por su analogía debió el nombre. Para el “mameyero” Melchor Figueroa no había mejor sancocho que el de abacora con chimbombó. ALBERCON (Alberca): Depósito rústico para recoger el agua de manantial para fines de regadío; también se le llama abercón, abalcón o poza. La presencia de estas fuentes de fácil aprovechamiento ha jugado un papel extraordinario en el proceso histórico de la Isla, como consecuencia del escaso índice de pluviosidad que le es característico. Desde los días iniciales de la colonización (1534), la política sobre la tenencia de la tierra en Margarita se asimiló a la presencia de agua en algunas regiones, que permitiera el cultivo y la ganadería. La corona conminó a los que se trasladaban de Cubagua a construir en el fértil Valle del Espíritu Santo, a vivir en él cuatro meses del año «so pena de perder y pierdan, el agua y las tierras y repartimiento que tuvieron en la dicha isla de Margarita». Las pocas Encomiendas concedidas, como las mercedes de las tierras otorgadas a los fieles vasallos de su Majestad, respondieron, en todo momento, a la existencia del elemento líquido, como factor imprescindible para garantizar la productividad requerida, a los fines de asegurar el derecho de uso y usufructo de la merced concedida; «el Juez Frías acuso el fenómeno de repliegue de los naturales a las tierras de secano, mientas que los españoles acaparaban las de regadío». Los albercones o albercones de «La Estancia», «La Rinconada», «Fuentidueño», «La Aguada», «Ochenta», «El Tamoco», «El Estanque», «El Chaure», «Matasiete», «Mata Hambre», «Las Piedras», «La Sierra», «San Juan», «Las Pozas del Quebrahacho», «El Chorro», «Los Dominicos». “El Cachimbito, etc., se asocian a los nombres de las personas agropecuarias que detentaron durante la época colonial las hidalgas familiar insulares o algunas órdenes religiosas, como fue el caso de «La Estancia», que perteneció a los RR.PP. de la Orden de Santo Domingo. Esta hermosa finca agrícola, ubicada en la sección noreste del ubérrimo valle de Paraguachí, constituye un caso excepcional en el agro isleño, tanto por la extensión, 170 fanegadas y media de tierra (alrededor de 260 hectáreas), como por la fertilidad que le auspicia la presencia de un cristalino riachuelo. Tanto los bienes del Convento de Santo Domingo, como los del Convento de San Francisco quedaron afectados por el Decreto del 23 de febrero de 1837, cuyo cúmplase lo estampó el General José María Carreño, Vicepresidente del Consejo de Gobierno y Encargado de la Presidencia de la República. Según este Decreto, quedaban suprimidos los conventos y sus bienes serán aplicados a la producción de rentas para el fomento de la institución pública; en consecuencia, el recién creado Colegio Nacional de Margarita (Decreto de 5 de julio de 1833) se estableció en el edificio del Convento de San Francisco y como rentas para su funcionamiento las que pudieran producir, en alquiler o arriendo, las propiedades de las referidas congregaciones. Así contribuyó «La Estancia» a la cultura margariteña. Esta finca fue adquirida por la familia Maneyro de Pampatar, a la cual pertenecieron dos ilustres representantes del procerato insular, Manuel Plácido y José Joaquín Maneyro. El primero representante de la Provincia en el Congreso de 1811 y el segundo, héroe de innúmeros combates contra la denominación española. Su último descendiente, dueño de «La estancia» lo fue otro Manuel Plácido Maneyro, quien la vendió al señor Antonio Monasterio. A raíz de la muerte de éste, sus herederos la vendieron a la Nación para fines de la reforma agraria. Actualmente, el Ministerio de Educación adelanta los planes para transformarla en Escuela-Granja Artesanal. En su mayoría, estos albercones aún prestan servicio, no así, el de San Juan Bautista, cercano a la ciudad de su nombre pues fue menester drenarlo por requerimiento sanitario. Aún pueden observar secciones de sus viejos muros. En sus aledaños se construyó la plaza «Licenciado Gaspar Marcano», en homenaje a este ilustre patricio, que aunó a su condición de combatiente en los campos de guerra, la sensibilidad poética con que hizo la crónica en verso de la gesta insular. ACHONGARSE: Amilanarse, apocarse, atemorizarse, acobardarse, desconcertarse. “Está achongado por temor a la recluta”. “Lo tiene achongado la insurgencia de los malandros”. “Los navegantes del Valle de Pedro González jamás se achongaron ante los embates del mar”. AGAJE: Cesto grande de madera y corteza, semi-cónico; usado en forma pareada para transportar en bestias frutos u objetos voluminosos. En la década del cuarenta, aún se empleaban en Margarita un tipo de agaje grande, como medida para vender la yuca por carga; es decir, equivalía a dos sacos de pita, llenos. “Quien creyera, quien dijiera, que por no pagar pasaje, José Asunción se montara En un sillón con agaje” (¹) (¹) Fragmento derivado de unos versos, aparecidos en La Asunción en la tercera década del siglo, referidos a don José Asunción (Morón) Salazar, tan apegado al transporte animal, a pesar de su estirpe procera. AGUADO/A: Insípido/a; desabrido/a sin consistencia; flojo/a; abundante de agua o aguchiná/o; displicente; débil; tímido/a; poco diligente; poco lúcido/a; quien no despierta interés, inquietud. También se dice aguao, aguá. La yuca dulce cuando se cuece y no se ablanda, se dice que está aguá. “Esa leche está aguada no pinta el café”. “está hablando aguao”. AMBILADO/A: Hambreado/a; trasnochado/a; amodorrado/a; enratonado/a. Comúnmente se dice: Ambilá, ambilado, lambío. “Amaneció ambilado después de la farra de anoche”. “La luna de miel cuando es muy larga deja la pareja ambilá”. ANDANCIA: Epidemia que ataca indistintamente a niños y adultos. “Compay, tengo a Fucho prendío de fiebre y con dolor de cabeza. Dale estas pastillas que son buenas pa´ la andancia que está jugando garrote por todas partes”. ANGOLETA: Ave insectívora (Quiscalus lugubris), muy común en parque, huertos y patios de las casas. Cuando se siembra maíz hay que cuidarlo de las angoletas, pues tienen la costumbre de sacar los granos enterrados. Es conocida en el centro de Venezuela con el nombre de Tordo Negro, tordito o toldito. Al sur de Araya hay un poblado con éste toponímico. Creemos que el nombre derive, por el color, de los negros esclavos angoleses. APERCATARSE/SE: (Percatarse/se). Es equivalente a conocer, percibir, precaver, prevenir, darse cuenta a tiempo de algo importante, estar informado, intuir, saber para estar alerta. “Ese está apercatado que se le busca y por eso escurre el bulto”. “Se apercató a tiempo de que el mundo tenía hambre por las señas que hacía”. “El campesino de La Asunción se apercata que va a llover, cuando se pone virazón por los lados de Guacuco”. (Balneario situado hacia el Este de la Isla). APOLISMAR: Es equivalente a golpear, maltratar, aporrear, magullar con exceso. Con sentido figurado, es sinónimo de molestar, importunar, fastidiar. Se le considera como barbarismo por aporismar o sea producir aporisma (tumor) entre la piel y el músculo por derrame sanguíneo, a causa de golpe o maltrato. Es de uso muy corriente en el Estado Nueva Esparta. En Cuba, tiene el mismo sentido. “Manuel el de Felicia apolismó a golpes a Zoilo el de Chica”. “Esos mangos están apolismaos, tienen que vendérmelos más baratos”. “La pobre está siempre sobresaltada, porque la tía la carga apolismá a regaños”. ARESTINGA: Es el nombre que el margariteño ha dado, desde tiempo inmemorial, al más bello paisaje geográfico que engalana la hermosa isla. Está formado por una albufera o marisma poblada por un tupido bosque de manglares, intercalado por azules canales que serpentean a lo largo y ancho del idílico follaje, permitiendo al visitante recorrerlos en lancha. Arestinga deriva del término geográfico Restinga, que debió referirse exclusivamente al cordón litoral o tómbola, llamado por los nativos Arapano, como también, istmo del Diablo o Botadero. Actualmente se viene proporcionando por antojo de personeros del Gobierno y del Turismo, que el sonoro nombre popular revierta al académico Restinga. Sólo valedero, como ya dijimos al istmo de Arapano. ARICAGUA: Pintoresca población agrícola asentada en las estribaciones del relieve montañoso noreste de la isla, lo que le permite un clima agradable y benigno. Posee una vista impresionante sobre el mar aledaño. Está circunscrita al Municipio Antolín del Campo del Distrito Arismendi, cercana del famoso Balneario de El Agua. Aricagua es un toponímico aborigen que literalmente podría traducirse en miel y agua. ARIOTO: Este término se usa corrientemente en Margarita acompañado de una inflexión del verbo estar. Es sinónimo de ansiedad, deseo, avidez, codicia, ambición, anhelo, afán y desespero por conseguir algo de inmediato. “Está arioto por tomarse un refresco bien frío, por eso apura el paso”. “Está arioto por el si de la muchacha del lado”. “Los perros salieron ariotos tras la huella del conejo”. “Estaba arioto por llegar primero, pero el accidente tronchó sus esperanzas”. “Por Margarita, arioto de horizontes, se levantó su niñez altanera”. ARMONTARSE: (Enmontarse). Cubrirse de monte un lugar después de haber sido limpiado alguna vez. Los conucos abandonados de armontan con facilidad y requieren, por lo tanto, de gran esfuerzo para volver a ponerlos en condición para la siembra. Vulgarmente se dice armontao, armontá. “En los fondos armontaos siempre se consigue rastrojo”. “Geño dejó armontarse el conuco y ahora pretende que sus amigos formen fajina para desmontarlo”. ARRECHARSE: Disgustarse, altamente, desagradarse, enfadarse; excitarse sexualmente; manifestación de histerismo. Expresión grosera. “¡Cuñao! No te arreches, tan solo quise mamarte el gallo”. “Está arrecha, le hace falta un macho”. ARRENQUÍN: Es equivalente a guardaespalda, escolta, custodio, vigilante, compañero, guía. La acepción de este americanismo como “caballería que sirve de guía a la recua” es poco conocida en la Isla, en cambio, es común el uso como “persona inesperable de otra”. El acucioso escritor margariteño, José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco), nos ofrece en su Anecdotario la sinonimia de dicho vocablo con edecán y lo refiere a la época (1816), cuando Simón Bolívar visitó la Isla; entonces, en uno de sus habituales recorridos, alguien al verlo pasar inquirió sobre «quienes eran todos esos que iban junto con el Libertador», una señora se adelantó a responder «esos son todos sus arrenquines». A lo cual otra, algo amoscada, pretendió enmendar diciéndole: «¡Bruta! Esos no se llaman arrenquines, sino edecanes». ATAMO: Caserío Espinoza del Distrito Arismendi. Está dividido en dos secciones por Las Vegas que orillan el seco cauce del riachuelo La Asunción. La una, llamada Atamo Sur, lo atraviesa la carretera de Pampatar, y la otra, Atamo Norte, la carretera de Guacuco. En la primera de estas localidades ocurrió allá por el año de 1905 un hecho muy pintoresco. En efecto, el entonces Presidente de la República, General Cipriano Castro, hizo un alto en el poblado durante su recorrido con motivo de la inauguración del acueducto de La Asunción y Pampatar. Allí, puso al servicio público una pila (fuente), construida para ese fin por el famoso maestro de albañilería Giro (Hermenildo) Espinoza, quien en emocionadas palabras agradeció a nombre de la comunidad la obra en cuestión. El General Castro, que no había captado bien el nombre del lugar, preguntó a uno de los presentes: ¿Cómo se llama este sitio? Atamo, fue la respuesta. ¿Y aquél cerro? Matasiete. Se quedó pensativo, para decir luego: «Así que aquí los ataron y allá los mataron». Todos celebraron el chiste del jefe. El topomínimo Atamo procede del nombre aborigen del cercano e histórico cerro de Matasiete, cual era Guayatamo de las voces guaya que significa cerro y tamo, paja. En efecto, este cerro es muy rico en la paja usada en las construcciones de bahareque, tan generalizado en las humildes viviendas del pueblo isleño. En cuanto al nombre de Caserío Espinoza, quien combatió fieramente en el cercano sitio de Cazorla, así nos lo refirió el Dr. José Nicolás Marcano, apasionado investigador de la región. «¡Cuando llegue esa burra a Atamo!», chiste roblero, que alude a dificultad, esfuerzo, coraje para hacer algo para triunfar, para llegar. En efecto, el camino entre ambas poblaciones (Los Robles-Atamo) era empinado, difícil, tortuoso. BANANA: Con este nombre se denomina en Margarita varios tipos de cambur y para diferenciarlos se les agrega el nombre genérico, el del color de la concha, así: Banana manzano o concha amarilla; concha verde, concha colorá, morá o mata burro. Además, hay la banana enano y la banana Estén. De todas, la más común en la Isla es la banana manzano (Musa acuminata). Es muy sana; a los enfermos de diarrea se les da asada o salcochada. BERRINCHE: (Berrenchín) Olor desagradable (almizcle) que despide el ganado cabrío, (de preferencia el macho), el borrego (bobino), la orina vieja depositada, (particularmente de ancianos); las axilas (sobacos) de personas desaseadas y en general, el apestoso sudor de gente desafecta a desodorante. Es también equivalente a trifulca, lío, alboroto, algazara, pleito, discusión acalorada, zaperoco. «Cuando el peco de orina se curtía con el uso despedía un olor a berrenchín». BICHAR: Componer, arreglar, reparar, parapetear, como también se dice: «Comenzó a bichar el carro, a fin de tenerlo listo para la Semana Santa». El bichar, caserío pesquero de la Isla de Coche. «Está bichando los chinchorros para los huéspedes de las fiestas de la Virgen». BICHARENGO/A: Objeto extravagante; raro/a; voluminoso/a; extraño/a; órgano sexual, «y en penúltima hoja estaba dibujada la bicharenga de una mujer con sus pelitos y todo». «¡Ma, mujer!, que bicharengo más grande llegó al aeropuerto». «Nera, tu hombre es un bicharengo pa´ comé». BICHERO: Conjunto de cosas en desorden, dispares, sin selección, descompuestas, inservibles, de poco valor, heterogéneas. Gancho para sacar del agua al pez ya vencido por el anzuelo. «Dentro de ese bichero es poco lo que puedes conseguir para tu uso». «Pásame el bichero para ensaltar al pargo que ya está aboyado». BIRMA O BILMA: Tipo de faja o parche medicinal, que se coloca sobre la parte adolorida del hueso maltratado. Se prepara a base de las tres resinas proverbiales: Currucay o Copaiba (Protium neglectum, Swart), Copey (Clusia rosea), Caraña (Protium, sp.pl) y Confortiva; esta última es un preparado farmacéutico. Mezclando proporcionalmente las sustancias, se logra una especie de brea, que se unta sobre un pedazo de lienzo y se obtiene el emplaste que se aplicará en la parte afectada. Este medicamento nos hace recordar, entre otros, el Sinapismo de Guapote (Plumbago scandens L.), especie de cataplasma caliente para, cortar la fiebre o hacer reaccionar a un órgano que manifieste deficiencia en su funcionamiento. BOCHOCHO/A: Es equivalente a barrigón, lleno por comer en demasía, ahíto, repleto, gordo con el abdomen prominente. También se aplica a la mujer embarazada. «Quedé bochocho después de la panzada de mazamorra que me obsequió Pancho, decía Lico López», «Esta bochocha, pronto parirá». BORBOLLA: Ampolla, bolsita o burbuja de líquido, que se forma en la piel por maltrato o quemadura. «Para ese duro trabajo ponte guantes y evitará borbolla». «El uso de zapatos por primera vez produce borbollas». «Las borbollas de las quemaduras son muy dolorosas». BORDERO: Pedazo de lienzo o saco que se coloca y amarra alrededor del borde del pilón, para suplantarlo y evitar que caigan al suelo los granos que saltan, al ser golpeados por la mano de pilón. BOTUTO: Caracol marino muy solicitado por su exquisita carne; tallo delgado y hueco; peciolo de la hoja del lechoso o de otras plantas similares. Con la concha entera del caracol, perforada por la punta, se obtiene un pito llamado guarura, que permite un sonido fuerte y modulado. Se usa para hacer llamados a personas que se encuentran distantes. En los días de San Juan y San Pedro, la gente de mar acostumbra pitar insistentemente con esos botutos, desde la víspera del festivo día. Existe la tradición que los patriotas margariteños se comunicaban desde sus refugios con estas guaruras. Con algunos botutos vegetales se construyen rústicos artefactos musicales. Los muchachos suelen hacer agujeros circulares a lo largo del botuto para lograr efecto de flauta; en otros casos, le colocan membranas vibrátiles, como las que protegen los huevos de algunas arañas, pegándolas con cera. BUDARE: Platón grueso y grande de barro cocido, forma circular y plana. De unos ochenta centímetros de diámetro por dos de grosor. En él se cuece y tuesta el casabe. Por generalización, también se lama así al hornillo circular de adobe crudo o barro gredoso de un metro de diámetro por 0,80 de alto. No tiene chimenea y lleva como tapa el referido platón. La boca del hornillo es cuadrangular, por ella se introduce la leña de fácil combustión, que permite mantener el fuego vivo y regular. El llamado budare en el centro y occidente del país, tiene el nombre de aripo en Nueva Esparta y se usa para asar las arepas. Es más pequeño, delgado y semicóncavo. «En el rancho e´ Juan Ramón están tendiendo casabe: se ve a la negra Canuta metiéndole leña al budare». BURREA/O: Hacer una cosa o acción de mala gana, a disgusto, con desgano; sin inspiración ni estética; a lo que salga. «Entrastes a la fiesta a lo burreao, pues no te condujistes como invitado». «La pintura te quedó toda burreá y la pared siguió manchada como antes».
BUSACA: Saco o bolsa de tela para guardar o transportar ropa; lleva en la boca una cuerda corrediza como cierre. Los galleros la emplean para transportar sus gallos de riña. También se le llama mochila. CACHILAPO: Se denomina a cualquier animal pequeño y de poco valor, de pesca o caza. En Margarita, se hace referencia, en particular, a las piezas de pesca baratas. «Por ahí trajo unos cachilapos pa´ el sancocho, no conseguí nada mejor». «Tu eres bien desconsiderado para con tu machete de años, preferiste venderle a esos turistas los mejores pescados y a mi me ofreces puro cachilapo». CALILLA: Tabaquito delgado y largo, de bajo precio. Los mismos fumadores comparten el tabaco en rama y torcían las calillas. En los velorios de la gente humilde se brindaba calilla a los asistentes. Para la década del 30, se vendían dos calillas por un centavo. Por similitud de forma con el estiércol del perro, la expresión «calilla de perro» tiene uso frecuente, con intención de mofa, desprecio, crítica; se dice, por ejemplo, esas bananas parecen «calillas de perro», por pequeñas y delgadas; por su flacura lo llaman «calilla de perro», etc. «¡Mujer!, no chupes esa calilla con la candela pa´ dentro, porque te puedes quemar la lengua». CAMARUCO: Sitio ubicado a un kilómetro al Este de La Asunción y frente a la vertiente Sur del histórico Matasiete. Está constituido por una extensa región fértil de variados labrantíos. Hoy se encuentra seccionada en tres porciones principales, llamadas respectivamente por el nombre de su último dueño, a saber: Camaruco de Pancho (Francisco A. Marcano), de Loncho (José Eleoncio Marcano) todos ya muertos. La zona antigua que da al Norte, también se le llama así. En esta parte se ha ido incrementando, en los últimos años, un intenso desarrollo urbanístico facilitado por la presencia de la carretera que comunica con el Balneario de Guacuco. Por el Sur, está limitado por el sitio denominado El Palosano; por el Este, por La Vega que fue propiedad del Padre Joaquín Rivas y por el Oeste, con el camino de la Sabaneta o vereda del Pozo entre el pecurero (Saltador maximus), por el Norte y la Chica (Zizyphus Saeri. P.), por el Sur. Dicho camino fue cerrado por el Este, punto, donde se construyó el edificio par la Escuela Normal «Miguel Suniaga» y el resto se destinó a la construcción de la carretera de Manzanillo. Sobre el Pecurero se encuentran algunas leyendas de espantos, cuyo posible origen se debió a que allí fue el refugio de la loca Ignacia Villalba, quien, a consecuencia de la terrible enfermedad, que le desfiguró la cara por desprendimiento del tejido cutáneo, presentaba un aspecto terrífico. Otro personaje que también se refugiaba bajo este pecurero lo fue la Loca Chón, suerte de coco para los niños que se portaban mal. Entre los transeúntes y vecinos del lugar se había configurado un espíritu del pecurero, que se presentaba en forma de una engrifada y horrorosa gallina con pollos, que aparecía entre nueve y doce de la noche… El nombre alude a la presencia en el lugar de un frondoso árbol de Camaruco (Sterculia apetala Karls). Esta planta de hermosa fronda, de tallo blando, hojas grandes y lobuladas, fruto en racimo, deshicente, semillas negras, ovaladas y comestibles, luego de asadas. En Margarita no se dice Camoruro, como en la zona centro-occidental del país. Nuestro fraterno primo, Jesús Rosas Marcano en hondo y emocionado lirismo hace alusión a Camaruco, con motivo de la muerte de nuestra madre, su tía Susana, en los siguientes versos; Hicistes de Camaruco/ tu santuario que ya es historia/ por saberte de memoria/ los rincones de conuco/; vigilabas el bejuco/ de la auyama/ en su esplendor/ y por librar el sopor/ de esos soles infinitos/ mudabas los becerritos/ al pie del ciruelo en flor. (La Asunción, 2 de marzo de 1975). CAMBRULLON O CAMBULLON: Este nombre se le da a un lugar protegido, seco, donde se deposita el maíz en mazorca. Es una especia de troja o barbacoa. La palabra tiene mayor aceptación entre los margariteños que han trabajado en las plantaciones del estado Delta Amacuro, de donde parece originario el vocablo. CANARÍN: Es un tipo de cazuela mediana, más honda y de consistencia más delgada que la corriente. Sus borden tienen unas inclinación pronunciada hacia adentro. Los usos a los que se le destinan son variados, tales como: el batido de huevo con molinillo para la elaboración de confites, ponche, cazutel, carato, etc. Se tiene como cierto que la clara de huevo levanta más en él, que en cualquier otra vasija; en su defecto, se emplea con los mismos resultados una totuma grande, honda y circular. También se emplea el canarín para transportar alimentos cocidos y «para hacer los cocimientos o menjures (bebedizos) a las mujeres durante la cuarentena post-natal». En Guayana, se llama canarín al caldero de cocer los alimentos; suponemos la existencia de una correlación de términos. CANCHAR/SE; Colocar/se; poner/se; introducir/se; meter/se. Colocarse un objeto encima con brusquedad; ponerse alguna prenda de vestir sin miramiento de que le quedó bien; sin sentido de ponderación. Es sinónimo de encasquetarse. «Se canchó el sombrero hasta las orejas». «Se canchó el revólver en la funda y salió como alma que lleva el diablo». «Le canchó un golpe en plena boca que lo calló en seco». «Le canchó el arpón por debajo de la aleta». CAÑAÑA: Se usa de ordinario formando parte de expresiones cortas referidas a persona díscola, peligrosa, hostil, pertinaz, suspicaz, alerta, rebelde; o a situaciones críticas y acciones trastornadas del sosiego y la salud, tales como discusión acalorada, riña, castigo con rigor; molestia por un agente perturbador (ruido, calor, frío, sabor y olor desagradables). Es sinónimo de candanga. «Te aconsejo no discutir con él, pues es cañaña». «El viaje le resultó cañaña por lo accidentado» a Jorgiana ¡Zape gato ñaragato! Esa mujer es cañaña». CARACARE: Gavilán Pintao (Caracara plancus), ave de rapiña muy perjudicial para la cría de los pollos, su más apetecido alimento. A las personas inclinadas al robo se aves de corral les ponen el connotativo de caracare. CARAPICHO: (Carapacho) Es sinónimo de lomo (dorso o espalda con curvatura prominente). También se llama joroba. «Está encarapichado de tanto andar cabizbajo, abatido». A Vicente Silva como era encarapichado lo llamaban camello. CARARE: Enfermedad de carate o pinta, poco común en la Isla, donde suele confundirse con el llamado Vitiligo, esta enfermedad la padeció «Balá» (Bralia Villalba), vendedora a domicilio de productos del mar y del campo, como guacuco en concha y ejullao, pata e´ cabra, sardina; sal de espuma, (prieta, de granos finos al natura), Solía usar como medida el cocoro o pecoro; uva de la playa, patilla, pepino, carbón vegetal, tierra de caracuey (abono). Cuando las aves del corral presentan escamas blancas en la cabeza, cuello y patas se dice que tienen carare. CATAJARRIA: (Catajarra) Grupo desordenado, truhán, tracalero; retahíla, sarta, serie. «Algunos comerciantes llegados a la isla no son más que una catajaria de usureros». «Trajo a la fiesta un catajarria de invitados y nos encontramos en apuros para poder obsequiarlos a satisfacción». CATANA: Conversadora, charlatana, bocatera, murmuradora, latosa, chismosa. Es sinónimo de hablachenta, muy usada. Género de cotorra de plumas verdes y azules, de donde deriva la aceptación. «Las mujeres que se quedan para vestir santos son propensas a convertirse en catanas». CATARA: Líquido venenoso extraído mediante el prensado de la catebía de la yuca amarga (Manihot utilísima). En la labor de preparación del casabe, se extrema el cuidado con los animales domésticos para que no se envenenen. Extraer la catara a alguien es especularlo, extorsionarlo, explotarlo económicamente. En Guayana se prepara como afrodisíaco. CAYAPA: (Guyapa) Acuerdo entre vecinos o peones amigos para realizar un trabajo de urgencia en beneficio de uno de ellos, que no cuenta con los recursos para hacerlo, el favorecido sólo proporciona comida y bebida (ron). Grupo de personas que confabulan contra alguien para hacerle daño. Sinónimo de Fajina. «Los vecinos del barrio se pasaron la voz para preparar un cayapa el domingo próximo, a fin de cambiarle el techo al rancho de Rafo, que se aniega con la lluvia». CAZCORVO/A: Enrevesado/a, difícil, peligroso/a, calamitoso/a, de cuidado, trastornado/a: que demuestra inseguridad, indecisión, temor. Se emplea con frecuencia referido a situaciones difíciles: «Ese asunto está muy cazcorvo, mejor es no tocarlo». CINGAR: Es sinónimo de copular, tirar, coger, de cómo ingenuamente dicen franceses e italianos, hacer el amor. Los mexicanos dirán chingar. Es sin duda una voz derivada del latín cingo, que significa rodear, ceñir, cinchar. En efecto, hombre y mujer se ciñen durante el acto carnal en apretado cincho de brazos. El sutil humor de Manuel Caballero alude al término zíngaro o cíngaro (gitano en húngaro), como raíz de procedencia de este verbo. Acaso por la pieza del vestido que ciñe su cintura? Cingar y sus inflexiones son comunes en los demás estados Occidentales, inclusive Bolívar. Recordamos de cuando adolescente, una invitación insinuante que nos hacía una joven mucama guayanesa para que hiciésemos la casa cinc. La expresión no me cinguez equivale a no me embromes, no me fastidies, no me molestes. Cingapozo es una variedad de saltamonte (ortóptero) que, a menudo introduce el extremo del abdomen en el agua estancada. CIPOTE: Sin personalidad, insignificante, descalificado moralmente, sin estima, inescrupuloso, indeseable, indefinido, impersonal, zonzo, regordete, chicuelo. «¡Vete al cipote! (diablo) «No le dijistes un cipote a tu afligida madre». «Conmigo no conseguirá un cipote de dinero». El derivado cipotazo equivale a carajazo, golpe, puñetazo, hecho calamitoso o, inusitado: «Le dio un cipotazo en la cara que le dejó el ojo amoratado. CITRON: (Malojillo) Cybopongo citralus (D.C.) Staff, graminese. Este vocablo ha tenido en Margarita notable connotación por su uso medicinal y peculiar y agradable olor. De ordinario se cultiva en espacio preferente de la vivienda. Es una hierba perenne de largas hojas sesiles lanceoladas y ásperas adheridas a un falso tallo inserto en un talo subterráneo o rizoma formando macolla. La planta crece unos 20 a 70 cms. Fue estudiada por Humboldt y Bomplant como «Eleyo nurus tripsacoide». La infusión de sus hojas se emplea en ronquera y gripe, el rizoma para la limpieza de dientes y aromatizar el aliento. COCORO/A: Envase hecho con la cáscara del coco seccionada transversalmente. Se emplea como medida para granos (maíz, frijol) y otras cosas menudas como la sal de espuma, guacucos, chipichipis, uvas playa, guamache salcochado, etc. Cuando el cocoro es pequeño (cocorito) se emplea como vaso para ron. Las vendedoras de La Sabana llegaron a La Asunción con sus maras o bateas en la cabeza, ofreciendo a domicilio las especies señaladas para la venta en cocoro o «medías». COCOTAZO: Golpe dado en la cabeza con la segunda articulación de los dedos empuñados, con los nudillos de la mano cerrada; también es llamado coscorrón. «El maestro Lolo le daba un cocotazo al alumno, por cada error comedido en el dictado o en la lectura». CONDUERMA: Este término lo oímos con cierta regularidad en Juangriego, particularmente, entre transportistas. Expresa flojera, pereza, desgano, modorra, desidia, negligencia, apatía. «No utilices su servicio; es un conduerma que te agotaría la paciencia». CÓNFIRO: ¡Diantre! ¡Ay!; contrariedad, disgusto, reproche. «Cónfiro», me pisé la uña con el martillo». «¡Confiro!, esperándote desde la mañana y ahora es cuando llegas». CONFISCADO/A: Se oye muy a menudo en el habla de la isla para referirse a persona pícara, mañosa, bribona, taimada, pilla, astuta. Comúnmente se dice confiscao, confiscá. Es sinónimo de confiscado/a, acepción que no se usa en Margarita. «Ni por pienso fíes de ese confiscao». «Ese muchacho es un confiscado, no tienen edad para las marramucias que se le ocurren». CONTIMITAD: Expresión infantil muy en boga, equivalente a con todo y mitad. Se usa par advertir al compañero inmediato, que el objeto encontrado o logrado (fruta, golosina, dinero, etc.) es propio íntegramente, que no se reparte, que es de consumo personal. Equivale pues a una admonición, que para tener validez debe expresarse antes que él a los interlocutores pidan su parte, como es lo común con lo encontrado o logrado. Es decir, contimitad debe expresarse antes de dame. Por ejemplo, cayó un hermoso mango, quien lo vio primero dirá: ¡Contimitad! Con ello se hará dueño absoluto del fruto y no está obligado a compartirlo con los otros compañeros. COTURNO: Es una expresión que denota cierto grado de clasificación social, económica, política; se dice persona de alto o bajo conturno para referirse, respectivamente, a persona na pudiente o de pocos recursos. «En este pueblo hubo personas de alto conturno, que luego se empobrecieron o se ausentaron por razones políticas». CUCAMBÉ: Indecisión, chanza, abuso de confianza, tracalería, inconstancia. Se dice juega el cucambé, cuando alguien no define la situación planteada; cuando se burla, por cualquier pretexto, de la palabra empañada, del acuerdo convenido. «Tiene cinco años jugando al cucambé con esa muchacha, pero de matrimonio, naiboa». «Me ofreció pagar en diciembre y en base al jueguito del cucambé hemos llegado a marzo sin verle lo colorao al fogón». CUEIMA: (Cuaima) Culebra generosa de cualquier género, casi inexistente en la isla. Se refiere también a persona vengativa, irascible, de mala índole, que manifiesta despreocupación por los hijos y encono para quienes le adversan. CUERO: (el, la) Concubino/a; también se le dice querido/a, arrejuntado/a, apersogado/a, amancebado/a. Al casado se le dice «cuero quemado». Son derivados encuerarse (amancebarse); encuerá, encuerao (encuerado/a). Para los malandro de hoy cuero es sinónimo de cartera la que tanto codician. «No va a casa de su esposa porque está encuerao con la viudita de Tacarigua». «Chica (Francisca) es la cuero de Moncho (Ramón) ». «Tiene su cuero muy reservado». CUIBA: Esta palabra se usa con mucha frecuencia en expresiones intencionadas. Es muy común para hacer referencia a un hecho, que pudo haber ocurrido o que estuvo a punto de ocurrir, es decir, a una acción fallida, a un propósito que no culminó por razón imprevista. También se usa para expresar negación, duda, temor, miedo, prudencia, casualidad, coincidencia. «Ante las insinuaciones deshonestas del navegao, la recatada muchacha de la tienda contesta: «¡Ni de cuiba! Respuestas similares se harán ante pedidos de participación en empresas temerarias y vergonzosas. El crédulo interiorano dirá: «Ni de cuiba cojo el avión del martes y si es trece, menos». «De cuiba quedó para contar el chubasco». «Juancho te pide que le guardes la mercancía en tu casa. Ni de cuiba vuelvo yo a guardar contrabando». «De cuiba no pegó a la lotería». CULEMONO: (Culo e´ Mono) Así se llamó en El Tirano (Puerto Fermín), Municipio Antolín del Campo, Estado Nueva Esparta, hasta la década del 40, al bote de pesca ribereña de dos proas, es decir, eran idénticas la parte delantera y la trasera, carácter que permitía, indistintamente, igual operación, en las faenas de arribo o retiro de la abierta playa. Era un «peñero» realmente sencillo, carecía de timón, no requería el uso de remo, se movilizaba y dirigía con canalete. Aún, la gente de edad avanzada recuerda con nostalgia algunos nombres de aquella flotilla de «culemonos», que tanto beneficio reportó para el laborioso conglomerado tiranense. Entre esos nombres se cuentan: el «Puerto Fermín» de Manuel (Maneque) Hernández; «Gladiador» de Juan Pablo Rincones; «Pensé» de Domingo Mata; «Voy a Ver» (La Chenga) de León Vargas; «Estrella» de Federico (Cherico) Moya, «Principio» (Vergataria) de Antonio Rincones y «Mensajero» de Juan Hernández. El afán innovador dio al traste con el tradicional y peculiar diseño, al «Culo e´ Mono» se le adapto una especie de parrilla o plataforma para colocarle el motor fuera de borda (Jhonson). Los primeros en experimentar el cambio fueron: el «Puerto Fermín» y el «Principio». Otra innovación consistió en la instalación de un motor central (Gran Marino) en el «Mensajero», labor altamente ingeniosa de mecánico-marino Gaspar Méndez. También fue impactante en estos cambios, la incorporación de la flotilla pesquera tiranense del primer bote con popa de espejo, llamado «La Papurreta», su patrón lo fue el ducho marino cochense Camilo Suárez. Así se inició un nuevo capítulo en las faenas del pescador más audaz y selectivo, con que cuenta Margarita. El tiempo y la desidia no dejaron rastro alguno de ese «Culo e´ Mono», ni siquiera un vestigio como muestra para el ansioso y culto turista». En otros puertos abiertos y sin lugar de atraque, se usaron también culo e´ monos; como en Boca de Pozo, Robledal, El Tunal, Manzanillo. CULO ALZAO: Se dice a la persona, en particular joven, que adopta actitud altanera, pedante, insolente, arrogante, altiva, con pretensiones y autosuficiencia y engreimiento. También se le dice «culo apretao», «Los hijos del doctor, como tienen plata, son unos culitos alzados». «Se la hecha de culo alzao y no tiene donde caerse muerto». CULPICHE: Manera de lanzar la picha (metra) durante el juego respectivo, a fin de que caiga neta, sin tocar el suelo, sobre la del jugador contrario, empujándola del sitio estratégico que ocupaba en el área del juego. En este caso, la picha se lanza con la punta del dedo pulgar, accionado sobre el índice encorvado, sobre cuya falangina se coloca la picha. CURRUÑATA: (Tanagra xanthogaster). Bello ejemplar de la fauna avícola de la isla, próximo a extinguirse; se le conoce en la Costa Firme como «reinita». CURRUÑOS/AS: Amigos inseparables o que conviven a diario, que comparten idénticos fines, «son uña y carne». «Chucho y Chago son curruños». CHAFAROTE: Artefacto pesado, voluminoso, viejo, descompuesto, descuidado, en desuso. «El que fuera lujoso Buick «Nena», se convirtió en chafarrote en manos de César Lárez». CHAGUARAMA: Pedúnculo ramificado donde van insertas las flores del cocotero. Cuando secan los frutos, las chaguaramas se desprenden del árbol. Se usan como leña; seleccionadas dos o tres de idéntico tamaño y conformación se atan fuertemente por la parte gruesa no ramificada y se improvisa así una rústica escoba para barrer los patios de piso de tierra. CHAMBETO/A: Deforme, torcido/a, incorrecto/a, imperfecto/a, mal hecho, mala presentación, sin estética. Es sinónimo de choreto/a. «El trabajo te quedó chambeto no lo encuadrastes bien». «Está muy chambeta la envoltura del regalo». CHAPOTEAR: Sinónimo de guapachear, es decir, «golpear el agua con los pies». En Margarita es muy común expresar, cuando alguien camina bajo fuerte chaparrón, va o viene chapoteando. «Ese niño está chapoteando agua sucia en el patio». «Deja de chapotear esa agua contaminada si no quieres adquirir parásitos». CHAPUCIA/O: Se usa para advertir que un alimento ha sido probado en varias ocasiones sin ninguna precaución higiénica, sin escrúpulo, cosa muy manoseada, maltratada, de aspecto desagradable. Chapusear es sinónimo de babosear. Chapucero/a se le dice a la persona sin recato, libertina, descuidada. «A mi no me sirvan ese caldo chapuciao, me conformo con mi ruedita de pescado frito». «Ese trabajo te quedó chapuciao». CHARAGUA: Así es llamado al taparo de boca muy grande. Taparo o múcura rotos parcialmente, pero aún servibles para el almacenamiento de agua o como depósito de alimento de animales. Por generalización, se aplica el término a individuo de boca grande, charlatán o bocaza. CHARRASCO/A: Objeto viejo, inservible, arruinado, descompuesto; máquina que funciona mal por el largo uso, que está desajustada. Instrumento musical. «Los caminos de tierra convierten los automóviles en charrascas, a los pocos meses de uso». CHERECHERE: La gente de la región de La Guardia suele llamar así a los peces, que por muy pequeños, los dueños de botes pesqueros tiran a la playa. Los muchachos suelen recogerlos para venderlos en el poblado. CHIGÜICHIGÜE: (Bromelia baratas L.). Especie de maya, de hojas espinosas, delgadas, carnosas y largas, que terminan en punzante aguijón. Fructifica en racimo; sus pequeños frutos son dulces, pero difíciles de comer, porque el contacto con los labios con su concha vellosa produce picazón y boquera (excoriación). La planta se usa como segura cerca de posesiones en el campo. Los niños se divierten, a menudo, jugando «a gallito» con los referidos aguijones. Éstos se cortan a unos 15 centímetros de la punta para poder accionarlos, alternativamente, uno contra otro, simulando una pelea de gallos. (Es sinónimo de Curujujul). CHIMBANGA: (Chimbamba) Hormiga grande, alada, que vive en lugares húmedos, por ellos frecuenta los sitios donde se colocan los recipientes que contienen agua; su mordedura es dolorosa, pero no grave. Es vocablo negroide de origen anglo-congolés, donde significa sacerdote. Existe la creencia, muy generalizada entre los campesinos de la isla, que cuando se alborotan las Chinbangas es señal segura de lluvia. Este insecto no es perjudicial para los sembradíos, como su similar la Chacaca (bachaco). CHIRRISPIOSO/A: Pequeño, minúsculo, insignificante, débil, de baja calidad. La gente se lamenta de que algunos bodegueros vendan primero los productos chirripiosos, para luego hacerlo con los mejores y más grandes. CHISLO: Sin gusto, desabrido, sin sabor, aguado, sin consistencia, insípido, desagradable. Cuando el sancocho queda muy claro y sin gusto, se dice que quedó chislo, lo mismo cuando carece de presas, vituallas y suficiente condimento. CHISPIAO: Bebido, pero sin estar ebrio. Es sinónimo de «a medio palo», «paloteado», «calentón», «entusiasmado», «picado». Son los primeros efectos del alcohol. «De seguro que iba chispito, pues jamás se insolenta con nadie». Chispear, como en Canarias, equivale a garuar (lloviznar). CHOLEAR: Hacer ruido con la suela del calzado, sonido característico producido por caminar con cholas o arrastrando los pies. Es de muy mal gusto oír a un hombre cholear. «Eso de cholear es para las mujeres», se dice vulgarmente. «Esa vendedora levanta mucho polvo con su choleo». CHUPULÚN: Caerse desprevenida y sorpresivamente con estrépito. «Le metió una zancadilla y, chupulún, al suelo». «Se resbaló en la borda y chupulún, al agua». CHURUPOS: Centavos, reales, bolívares, dinero en moneda. «No voy para la fiesta de El Valle porque estoy escaso de churupos». «Cuento con pocos churupos para comprar el conuco». Esta palabra es originaria de los Andes y al parecer, incorporada al léxico regional cuando fue Presidente del Estado Nueva Esparta el general tachirense Juan Alberto Ramírez (1914-192). CHURRIA: Diarrea provocada en el recién nacido por el tipo de alimento ingerido por quien lo amamanta. Ante esa posibilidad se les prohibía a las parturientas comer frutas o alimentos considerados pesados o indigestos, como mondongo, mazamorra, aguacate, etc. DESBARAJUSTADO/A: Palabra usada para nominar a la persona, de ordinario joven, cuya conducta se ha tornado irreflexiva, desajustada, desordenada, desarreglada. Que actúa al margen de la ley, de las normas sociales; que andan a la buena de Dios, a lo que vengan y como vengan. Indica inmadurez, indecisión, sin meta determinada. Durante la crisis de la pubertad algunos muchachos se desbarajustan. Es común oír decir: esbarajustá, esbarajustao. «Ese muchacho anda por «ai» desbarajustado, desde que el papá le puso tranca a la puerta a partir de las 10 de la noche». «Licho es muy desbarajustado, no sabe dónde deja los libros y los cuadernos del colegio». «La vecina está muy desbarajustá, a deshora de la noche, sale con muchachos diferentes».
DESCONCHE: Acción de desconchar o quitar la concha a frutos (coco, frijol) y moluscos (ostras, guacucos, mejillones) u otros alimentos que lo requieren. En la isla también se dice esconchar, esjullar o esfullar, o simplemente fullar. Durante la faena del desconche o apertura de la ostra perlera se cantan coplas alusivas, como la que sigue: ¡Canta tú, cantaré yo! ¡Canta, boca e´ perla fina! ¡Hoy cantaremos los dos! ¡Llueva la gracia divina! …… Me puse a esconchar alegre porque me acordé de ti, me yo lo pasaría si tú esconcharas aquí. DESMORGALLADO/A: Sucio/a; grosero/a; descuidado/a en la presentación personal; desgarbado/a; flácido/a. «Ese muchacho desmorgallado, que pasa todas las mañanas por la calzada es hijo de Cruz (El Zonzo) ». DESPERJADO/A: Despierto/a; vivaracho/a; dispuesto/a; coqueta; soltera en el trato, diligente, avispado/a. Creemos que se originó por simple modificación de forma, del vocablo despejado/a. «Esa muchacha era tímida, pero al entrar a los 12 años se ha desperjado de lo lindo». «Está muy desperjado con el tratamiento que le mando el faculto». EMBUCHAR/SE: Dejar el maíz mal pilado, es decir, con granos pelados y otros no. Esa cáscara que quedó adherida no la desprende el cocimiento, por tanto, cuando se muelen los granos persistirán sus fragmentos en la masa y la arepa no quedará limpia. Se dirá entonces, que es de maíz embuchao. Cuando el maíz está zarazo, es muy cierto, que al pilarlo queda embuchado, pues la película (pericarpio) que envuelve el grano es muy resistente a romperse y despegarse. Las aves que comen en demasía este maíz zarazo se embuchan y pueden morir. A las personas que ingieren en exceso alimentos pesados se indigestan o embuchan. Por generalización, se le dice al agiotista adinerado que está embuchado de plata. EMPARRANDARSE: Estar de fiesta, alegrarse, entusiasmarse, participar de jolgorio, echarse tragos. Al animal en celo, se le llama emparrandao. Se dice de ordinario emparrandao, emparrandá. «Está emparrandao con esa muchacha que llegó de Costa Firme». «Todos los días de Pascua los pasó emparrandado». EMPELLA: Porción de grasa de algunos animales, como la gallina cuando está muy gorda. También se llaman así a los rollos de gordura de las mujeres. La empella del pargo se usa para embadurnar el aripo (budare), a fin de curtirlo para que las arepas que se asen en él, doren sin pegarse. En los viejos fogones de la isla había siempre un peco con empella de pargo. Es común llamarla ventrecha. EMPERCHADO/A: Estar trajeado/a de gala, de limpio y aplanchado. Vestir la mejor prenda de la percha o lugar donde se cuelgan los vestidos para guardarlos. Tener buena percha es poseer buenos trajes, es estar equipado de vestimenta elegante. EMPERIPOLLARSE: Acicalarse en demasía con propósito de coquetear, de llamar la atención. Aderezarse con pinturas, adornos, afeites y peinados para lucir los encantos femeninos. «La hija de Guaro (Eduardo) se está emperifollando desde hace unos días para acá. ¿Será pa´ llamarle la atención al nuevo boticario que llegó?». ENCAMORRAO: Disgustado/a, enfadado/a, indispuesto/a, incómodo/a, amargado/a, insatisfecho/a. «El trasnocho lo tiene encamorrao». ENCARAPICHAR/SE: Encaramarse con despacio y decisión sobre algo. Proponerse con perseverancia el logro de un propósito. Ponerse una indumentaria extravagante o poco acorde con la ocasión. Alterarse o montar en cólera. Es sinónimo de encarapitarse (encaramarse). Esta acepción es de poco uso en la isla. «Fue a la misa muy encarapichada, cosa que provocó una sonrisa re reproche entre sus conocidos». «Se encarapichó en su camión y salió en busca de los escasos víveres». ENCETAR: Usar por primera vez algo, probar una cosa nueva, iniciar la recolección de algo. «¿Todavía no has encetado la medicina que te recetó el médico?». En la fiesta de Las Comadres, celebradas el jueves que precede a la primera Vía crucis, los campesinos encetaban la cosecha de la Virgen; es decir, el maíz sembrado alrededor del 8 de diciembre. ¿Acaso reminiscencia de la fiesta de la Vendimia? ENDENFA/O: (Endentado/a) Persona criada con exceso de mimo, alcahuetería, proteccionismo, delicadeza. Esto suele conducir a la malacrianza, a la reacción habitual que tipifica al engreído/a, timorato/a, lerdo/a, apocado/a, endiosado/a. No debe confundirse con el padecimiento llamado dengue, aunque algunas de las reacciones puedan tener cierta similitud con el primero. «La circunstancia que lo tengan endegao, le ha traído constantes problemas en la escuela». «Como la criaron endengá no le gusta jugar con las muchachas del vecindario». ENGORRIO: Se emplea con mucha frecuencia en Margarita por engorro, del cual deriva y conserva su significado de: complicación, enredo, embarazo, confusión, estorbo, molestia, embrollo. «El tránsito en Porlamar es un engorrio». «Tratar con los comerciantes del Puerto Libre es un engorrio, sino se es políglota». «Mira hijo, no te metas todavía en ese engorrio de las precandidaturas, puedes salir con las tablas en la cabeza». ESCARRANCHAR/SE: (En gallego y portugués: Abrirse de piernas). Estirar, abrir «de par en par» la puerta o cualquier otro objeto que lo permita, extender una cosa, arrellanarse, despatarrarse, «explayarse», ensancharse, «dormir a piernas sueltas». ESGARITARSE: Espantarse, perderse, ahuyentarse, desorientarse, ocultarse. Se dice: Está esgaritá, para referirse a persona que sale corriendo por inesperado motivo, por miedo. «Anda esgaritao por esos montes, como alma en pena». «Desde que empezó la recluta anda esgaritao, por esos covecos de Guayamurí». «Las gallinas se esgaritaron con la presencia de un carare en la mata de guamache». ESGAVILLAR/SE: Es equivalente al verbo abrir, referido a partes que se mueven, como hojas de puertas, ventanas, piernas, etc. Tiene como sinónimo a otra palabra de uso vulgar en la isla, que es escarranchar(se). Ambas tienen la común acepción de abrir las piernas en demasía, desconsideradamente: «La hija de Lencho se pasa con las piernas esgavillás, enseñándoles sus partes a todo el mundo». «Muchacho, dejaste la puerta esgavillá a ver si se salen las gallinas. ESJUARILARSE: Destrozarse; cansarse; romperse; volverse trizas; desaliñarse. Convertirse en andrajoso. También se dice esjuarilarse, esjuarilao, esjuarilá. Son expresiones muy comunes: Estoy o estás esjuarilao, esjuarilá; esjuaralo, esjuaralá; quedó o quedé esjuarilao, esjuarilá; lo dejó esjuarilao; va a esjuarilarse. «Amaneció esjuarilao después de la pea de anoche». «Quedé esjuarilao después de ese trabajo tan duro». «Va a esjuarilarse si se trata de manejar ese carro que tiene los frenos malos». ESMANGALILLADO/A: (Desmangalillado/a); Sin fuerza, torpe, sin aliento, andrajoso/a; descuidado/a. Comúnmente se dice: Esmangalillao, esmangalillá. Es sinónimo de escachalandrá/o, eschambetao/a, esmorgallao/a. «Como la ropa le queda grande y su andar es torpe, lo tildan de esmangalillao». ESMELLADO/A: Que no tiene filo, romo/a; objeto no cortante, amellado. Persona deteriorada por los años y el trabajo. También se dice esmellao, esmellá, amellao, amellá. «La costurera no pudo cortar el traje por tener las tijeras esmellá». «Con cuchillo esmellao no se corta cuero». ESNOBOL: Es equivalente al «raspado» o «cepillado». Porción de minúsculos pedacitos de hielo endulzados con sirope o jarabe de sabor a frambuesa, granadina, limón, mandarina, etc. La palabra es una deformación de las voces inglesas snow ball (bola de nieve). El vendedor de esnobol constituía para la muchachada de los pueblos de la isla un personaje pintoresco por la singular manera de anunciar el producto. ESPERGEAR: (Expergear); sinónimo de esparcir, rociar, espolvorear. Mojar en forma de lluvia moderada. Arrojar o dispersar en forma de gotas o partículas mediante un movimiento adrede, el agua o polvo contenido en el cuenco de la mano o depósito sostenido por ella. El sacerdote aspergea agua bendita con el báculo. Los creyentes en duendes o espantos usan para alejarlo al llamado espergeo con tal agua bendita. «La tendedora de casabe aspergea la harina de yuca cernida sobre el budare caliente para conformar la delgada y blanca torta». «La repostera aspergea o espolvorea el azúcar nevada sobre las exquisiteces para darle el toque final». «La jardinera aspergea el agua sobre l florido rosal». ESPLATANA/O: (Desplatanado/a). Este vocablo es de uso muy corriente en la región. Su acepción más común se refiere a caída fuerte con estrépito. Caer esplatanao es «caer largo a largo», sin impedimento alguno, a plenitud; de tal forma, que suele tener consecuencias graves. Existe similitud con el original, pues cuando un plátano o banana (cambur) se cae por maduro, se estropea totalmente. Estar desplatando es estar desempleado (descarburado); también se usa en casos de pérdida de amor, cariño, protección, cuidado de alguien. «Cayó como un plátano, tan pronto ganó el partido blanco». «Se le rompió el andamio y cayó esplatanao botando sangre por la boca y los oídos». ESTANIÑO/A: Es muy corriente oír esta expresión en el habla popular isleña, particularmente en el sector rural analfabeto. Es una fórmula para saludar, llamar la atención de alguien que pasa; inquirir un favor; sustituir el nombre de alguien. Esta expresión puede referirse indistintamente a un niño, joven o adulto; aunque prevalece para los dos primeros. «Estaniño. ¿Cómo te sientes?». «Estaniño, ¿Qué me trajiste?». «Estaniña, llévale este bojote a Juana». «Estaniño, el hijo de Pancho, mujer». «Saludo estaniño». ESTARANTAZGO: Muchachote, grandote, regordete, machalengo, torpe, extravagante, burdo, tosco. «De pronto se me apareció ese estarantazgo de Juan, bloqueándome el camino y con intenciones de triturarme entre sus manoplas». ESTRAMBUCAR: Tropezar, caer de frente, irse de bruces, perder el equilibrio, dar tumbos. «Bebió en exceso y al tratar de caminar estrambucó y se partió la cara con la acera». «Le dieron un toletazo que le hizo estrambucar, con tan mala suerte que al caer se fracturó el cráneo». EZAFAR O DESAFAR: Se emplea en Margarita por azófar, soltar, liberar, quitar las amarras. «La vaca se ezafó anoche y se comió el malojo de El Cañaote». «Sin embargo, los marinos dicen que ya el tres Puñas va zafo del bajo y pronto se puede atracar». FAJINA: Forma de cooperativismo para realizar un trabajo a favor de la comunidad o de uno de sus miembros, sin recibir paga alguna, aunque de ordinario se obsequia a los participantes bebida o comida. También se le llama papaya o cayapa. (36). Hasta la década del 30 muchas obras de beneficio público fueron hechas por el sistema de fajina, limpieza de plazas, cementerios, aperturas de caminos. La llamada carretera de Matasiete fue hecha por este medio e inaugurada el 31 de julio de 1917, con motivo del centenario de la célebre batalla que selló la independencia de la isla. También se llama fajina al obstáculo usado para cazar conejos y perdices; se prepara con ramas colocadas en hileras muy tupidas y en los espacios o boquetes practicados ex profeso se arman lazos o trampas. FANTULLERO/A: Alude a persona que habla apresuradamente, sin pausa, de prisa, atropelladamente. Entre los margariteños es habitual esta forma de expresión oral. A los foráneos les llama mucho la atención el fantullerismo isleño. En las tertulias de Franso (Francisco Aguilera) y «Cabo de Hacha» (Luis Alberto Prieto), mucho de los presentes se quedaban en la luna por la prisa con que hablaban los contertulianos. FIFA: Este término equivale, en forma intencional, a funciona, actúa, anda, labora. Para concretar el significado hay que anteponerle las partículas: si o no según el caso, como también, en respuesta a la pregunta que se formule: ¿Ese carro fifa? No. (a) Está descompuesto. ¿FIFA tu relación con Chepa? Si, nos casaremos pronto. El reloj no fifa bien, se atrasa. Esa vieja, pero fifa (sopla). El cuasi homólogo Fifa tiene la significación de incomodar, embromar, molestar, fastidiar. A veces va precedido de la negación no. ¡No fifes más! Me tienes harto. Te la pasas fifando hasta que te rompan la boca. (1) Pero quizás por su naturaleza grupal, pues ésta en la práctica puede tener un propósito benéfico (fajina) o perverso (pandilla). FUÑIR: Maltratar, perjudicar, causar daño a conciencia. Ser fuñido/a, es ser malo/a, perjudicial, indolente, irreflexivo/a; violento/a. Estar fuñido/a es estar fregado/a; en dificultad; agotado/a; enfermo/a; abandonado/a; en peligro. Estás fuño o fuñe equivale a tener las fosas nasales tupidas. Se fuñó equivale a se murió, se malogró, quedó en la ruina. También se dice fuñío, fuñía. «Ese hombre es muy fuñío». GALILLOSO/A O GALILLUO/A: Ambas formas se usan a menudo para referirse a gritón/a, bullanguero/a, persona de voz atiplada, pero fuerte. «Cuando la Galillosa anunciaba sus arepas raspadas a comienzos de la larga calle Guaimaro (El Sol) de Juangriego, se oía en «La Venecia» casi al final de la misma; de allí el apodo». GALIPAVO/A: Variedad de gallo o gallina, sin plumas en el pescuezo. Las galipavas son buenas ponedoras y enrazadas con gallo de riña puede obtenerse buena cría para ese fin. También se llama piroca a este género de gallina. GARISAPA: Es equivalente a grupo vocinglero, escandaloso, pendenciero; gavilla. Es sinónimo de pandilla. En el Estado Nueva Esparta no se dice grisapa, como en Lara y Falcón, además la significación del vocablo es más lata y siempre implica a más de una persona. «Loncho (Eleoncio) llegó del conuco muy disgustado porque una garisapa se metió al convite para hacer burla, emborracharse y hartarse sin comedimiento». GARRETES: Con esta palabra se designan los tobillos o maléolos. Las personas que calzan alpargatas tienen, de ordinario, los garretes sucios, de aquí que se use como expresión despectiva o de reproche. «Anda a limpiarte primero los garretes para que puedas dirigirte a mi, dice la encopetada niña». «Enséñame los garretes a ver si te bañaste bien». GASPALEAR: Moverse pesadamente, con desfallecimiento, caminar con dificultad, con lentitud. «Llegó gaspaleando después de un largo correr». GASPARICO: Este nombre Arahuaco designa a la laguna situada en el litoral Este de Margarita, muy cercana a la población Agua de Vaca, municipio Silva del Distrito Maneiro. En esta albufera desemboca en época de alta pluviosidad, el riachuelo La Asunción. Cuando este fenómeno ocurre – muy raro por cierto – la alta salinidad de las cálidas aguas de la laguna decrece y, en ocasiones, se da la posibilidad que la boca de la Restinga, se abra permitiendo, en consecuencia, su comunicación con el colindante mar, lo que se traduce en una convergencia de agua fresca, plancton y peces. Entre estos últimos se cuentan la lisa, lebranche, róbalo, juinche, pámpano, entre otros, lo que permitía una abundante pesca entre los humildes pobladores de los caseríos vecinos. Tan halagüeño quehacer dejó de operar en los últimos años, como resultado de los cambios ocurridos en el medio natural que conforma esta pequeña cuenca hidrográfica. Entre los mismos, señalamos en primer término, la captura del caudal matriz del riachuelo para alimentar el embalse o dique de La Asunción, con fines de acuerdo público, y en segundo, las obras de urbanismo requeridas por el incesante crecimiento turístico experimentado en la región, como consecuencia del sistema de Puerto Libre regimentado en la presente década. Esto entre otras, al deterioro del equilibrio ecológico local, como lo demuestra el empobrecimiento del paisaje, que otrora, contó con abundantes formaciones de mangle, manzanillo, uvero, chaco playero, cuyos largos bejucos rosados se adentraban el la laguna y alfombraban con sus fuertes hojas verdes y sus hermosas flores blancas la superficie de las tibias aguas. También era común la presencia de la Curichagua, (Matelea marítima. Jacq) trepadora de pequeñas hojas carnosas, de fruto de forma elipsoidal cuyo mesocarpio pulposo es comible mientras está tierno. Para morderlo es menester quitarle con un instrumento cortante el pericarpio lechoso y de abundante vellosidad urticante. Otra planta típica de la región es el Gasparico, de donde deriva el nombre la laguna y el paisaje circundante. Es trepadora de tallo duro y flexible, cuya madera de color blanco-marfil brillante constituye preciosa materia prima de la rica cestería insular representada por canastos, cestas, maras, agajes, etc. Un veterano pescador con quien tuvimos ocasión de hablar sobre esta realidad – venida a menos – nos manifiesta su añoranza por los viejos tiempos «cuando la laguna tenía sus ojos» (entradas de agua de mar). Entonces, decía nuestro interlocutor se «lanzaba la tarraya» con la seguridad de buena cosecha de pescados. Le anima la esperanza de que las Autoridades competentes comprendan la situación y ordenen la apertura de la boca de la laguna para que el vivificante torrente marino penetre en ella y refresque sus aguas, al mismo tiempo, que atenúe su alta salinidad proporcionando el hábitat adecuada para los peces que le son propios. Así nos expresábamos hace unos 7 años en el artículo publicado en el Diario del Caribe de Porlamar. Hoy todo ha cambiado con la extraordinaria obra turística realizada allí y que responde al nombre de «Margarita Lagunamar». GASPIA/O: (Gaspiado(a), Cansado/a; hastiado/a; estropeado/a; desfallecido/a. «Quedé gaspiado después del trajín de la Semana Santa». GOLINGOLE: Llevar a alguien en vilo, agarrado entre dos o más personas, por pies y manos, se confunde con silla de mano. Cuando se usa chinchorro o palo, se le llama Parihuela o Angarilla. «Lo traen en golingole porque no puede caminar». «La rasca fue tan grande que lo llevan en golingole». Lo llevan en parigüela porque el trapiche le aplastó un brazo. GUACUCO: Molusco bivalbo de forma triangular, que vive enterrado donde baten las olas; es muy solicitado para caldos y guisos. La empanada de guacuco es exquisita. Existe el dicho popular: «Para sacar guacucos hay que mover el fondillo». Y en efecto, los sacadores de guacucos realizan movimientos continuos de torsión del tronco y las extremidades inferiores, que permiten ahoyar con los talones la arena del mar donde habitan estos moluscos y poder atraparlos, tan pronto se siente la dureza de su presencia. La concha se usa como raspador en la limpieza de útiles derivados del tapar (totumas, pecos, cucharas…). Balneario de olas fuertes situado al Este de la isla (Distrito Arismendi). La siguiente décima, aparecía en 1931, alude al uso de este nombre seudónimo: «Guacuco, tú que le has dado fuerte cuerazo a Juan Rosa, qué le darás a Aumaitre Sosa que tan fiel lo ha secundado… En Juan es poco notado por su escasez de saber, pero Aumaitre, bachiller de talento conocido, ¿cómo se le habrá ocurrido semejante proceder? GUACHAPIAR: Realizar el lavado de manera ligera, superficialmente, de mala gana, con despreocupación, para salir del paso; también se dice chapuciar, que tiene también como acepción la referida a cambiar bajo la lluvia fuerte o sobre suelo muy mojado. He oído emplear la palabra guachapiar para referirse a la tala de monte bajo, a la deforestación a medias para el improvisado conuco. «Ayúdenme a guachapiar este monte a ver si puedo sembrar, aunque sea, una medida de maíz». «¡Mujer! Me guachapiastes la camisa, el cuello quedó marrón de tierra». GUACHICONES: Zapato de lona, de corte bajo, con suela de goma, sin tacón ni contrafuerte. Hay variedades con trenzas y trabillas o sin ellas. Eran traídos de las Antillas, en particular de Trinidad. Su uso suplantaba con creces a las alpargatas en cuanto a protección del pie de magulladuras, punzasos, ataques del vector de la anquilostomiasis, niguas, etc., pero como eran muy calientes tenían el inconveniente de producir mal olor (cicote) por la transpiración y la humedad. Se usaban con mucha frecuencia. GUANAGUANARE: Ave de plumaje blanco y capuchón negro en la cabeza; patas y pico rojizos; el extremo de las alas es negro. Come arrebatándole la presa al alcatraz; abunda en playas y albuferas. Managú (Larus atricila). Frijol guanaguanare o guanarucho de color rojizo con pintas negras y amarillas, éstos tienen menos demanda que los frijoles rojos y menuditos. «Chuchabé esjulla los guacucos para sancocharlos temprano». En el siguiente fragmento de canción popular se alude a esta ave marinera: Vuela guanaguanare picoteando sobre las olas de la mar serena y un alcatraz lo va acompañando a recibir a la noche buena. GUARECA: Género de hormiga grande muy parecida al tipo llamado en Margarita chacaca (bachaco). También se conoce con los nombre de boba o cazadora. No fabrica vivienda subterránea, como el bachaco común, sino que vive debajo de la hojarasca, en hueco o espacio vacío y húmedo. Recorre largas distancias en busca de su alimento preferido, que son los tallos tiernos. Periódicamente la colonia guareca se agita alrededor de la cueva, esta ocurrencia la considera el agricultor como augurio de lluvia. Concho Marcano nos dijo, que Chico Sandoval cuando las veía así, exclamaba: «Esta noche va a llové, porque las guarecas están alborotadas». «Panchita Acosta es una guareca pa´caminar, apuntaba Chu Quijada». GUARENCHA: Es equivalente a flojera, modorra, pereza, indiferencia por el trabajo. Esta acepción fue recogida por la población de Altagracia (Los Hatos) por el señor Hipólito Mata, quien nos la comunicó. Fue confirmada por otros vecinos. GUAREQUE: Vocablo onomatopéyico que designa un tipo de sapo más pequeño que la rana, de cuerpo estilizado, color grisáceo con manchas rojizas. Da saltos muy largos. Se reconoce por su continuo corar: Rueque, rueque, rueque. «El canto del guareque anuncia lluvia». «Cuando la lluvia se acerca, yo hago rueque, rueque, por eso es que a mi me llaman y me llaman el guareque». GUARIPETE: Lagarto de color grisáceo con manchas negruscas, piel rugosa, vive entre las rocas confundiéndose con ellas por mimetismo. Es el tuqueque de Costa Firme. Mueve a menudo la cabeza en diferentes direcciones y a los niños le hacen preguntas, sobre todo, del pronóstico del tiempo, para que responda con movimientos afirmativos o negativos. «¿Va a llover, guaripete?». ¿Son las 12…? «Por si acaso un mar de leva, hay que tener precaución: A guaripete en su cueva no lo arrastra ventarrón». GUARITOTO: (Jatropha ureus L.) Arbusto de pelos duros y cáusticos, por su contenido de ácido fórmico. Es muy parecido al lechoso, pero de tallo leñoso y ramificado; sólo el roce con su tallo produce es cozor y roncha; algunas veces fiebre. Sinónimo de Ortiga. Igual ocurre con otra planta llamada Taringa o Pringamoza (Tragia Volúbilis L.), Euphorfiaceae. Pica-Pica (Ortica dioica), arbusto trepador; tallo y hojas provistos de pelos híspidos y urticantes, que es irritante, particularmente en los ojos. GUATAPANARE O DIVIDIVE: (Coulteria tinctoria). Este nombre se origina de la voz arawuaca: watapana. Su fruto, por su riqueza en tanino, se usa en la curtiembre de pieles. Recordamos, de nuestra niñez, la preparación de tinta a base del fruto de guatapanare, agua y clavos oxidados. Hasta la década del 20, el Estado Nueva Esparta ocupaba lugar importante como exportador de dividive. Un resumen general de la exportación por la Aduana de Pampatar en el año económico de 1876, indica que en madera de tinte y dividive se exportaron 76.275 kilogramos. Caserío de la Isla de Coche. GUATE-PAJARITO: (Randia spinosa). Planta parasitaria muy dañina para los sembradíos. Persona adulante, vividora, oportunista, aprovechadora. Cuando alguien está en malas se le dice: «Te cayo guatepajarito». «Estas pegado del Gobernador como guate-pajarito». GUAYAMATE: Cardenal (Cardinales phoenicius). Ave de plumaje llamativo, rojo y negro, en particular el macho; tiene un copete en plumas rojas. Abunda en los parajes áridos y su alimento preferido es el angelote la tuna y la pitajaya. Es lamentable la persecución de que ha sido objeto esta bella especie. Hoy es notoria su escasez en la isla. GUAYAMURI: Sonora voz aborigen que ha perdurado como nombre de uno de los cerros más bellos, con que cuenta Margarita. Su forma casi piramidal permite, que lo veamos igual desde distinta perspectiva. Su nombre alude a las voces guaiquerí, guaya que significa cerro y muri yuca. Esta separado de matasiete (Guayatamo) por una pequeña obra, aprovechada para la construcción de la carretera, que une los caseríos de Guacuco y Guarame con El Salado, a orillas del arroyo del mismo nombre. La esbelta y boscosa altura está situada en las cercanías de las fascinantes playas de El Cardón, Municipio Antolín del Campo del Distrito Arismendi. En la ciudad de los bellísimos atardeceres, Juangriego, existe un populoso barrio llamado también Guayamurí. GÜELEPE: Zoquete, tonto, desprevenido, indiferente, torpe. Es sinónimo de Mapleto. «No seas güelepe, te previene a tiempo, y caíste como un tonto». «El portero del cine es medio güelepe, los muchachos pasan en fila y el último sólo entrega las entradas de unos pocos». HAIGA MIO: (Haiga de mí) Esta expresión la oímos entre vecinos de las poblaciones de Altagracia (Los Hatos) del Distrito Gómez y La Guardia del Distrito Díaz. Es equivalente, según la primera versión a: no respondo de mí (si tal situación desagradable ocurriera), no podré contenerme ante tal hecho. La segunda equivale a: me mantengo imparcial, no me meto en eso, «me lavo las manos como Pilatos», «no tenga vela en este entierro». «¡Haiga mio! Si ese sujeto vuelve a pisar mi casa». «¡Haiga mio! si la cabra brinca mi empalizá». «¡Haiga mio! no tengo porque intervenir n ese embrollo». «¡Haiga mio! Ese contrabando lo metieron en ni bote». HAMACA: Tejido muy tupido, de forma rectangular, cuyos extremos se atan a un haz de guaral, llamado encabuyadura, la cual termina en asa, por donde se cuelga la hamaca para su uso como cama. El nombre es de origen taino, voz tomada por los conquistadores de los aborígenes de Santo Domingo. Las viejas tejedoras de hamaca emplean el hilo de algodón hilado en huso. Era estampa pintoresca de entonces, ver por los soleados caminos de la isla a la vendedora ambulante, con su mara en la cabeza y sus ágiles manos ocupadas, la una, distribuyendo las fibras del copo de algodón, que se asoma por la boca del mapire, mientras la otra, lanzaba al aire el huso en vertiginosa rotación y, entre tanto, éste giraba, iba estirando el haz de fibras hasta lograr la uniformidad del hilo. Hoy se teje con pabilo o guaralillo. «Los criollos la usaron ampliamente. Fue el lecho ideal para la guerra y la camilla usual para transportar herido. Bolívar tenía una predilección marcada por la hamaca. Nunca la abandonó… Era la marca visible de americanizad y el testimonio del rico proceso de mestizaje cultural que caracteriza al Nuevo Mundo.
Algún día habrá que darle a la hamaca toda su significación y celebrarla como uno de los mayores aportes que el indio americano dio a la civilización. Una obra maestra de funcionalidad, sencillez y diseño». Una manta tejida en parte y en partes abierta (…) porque sea más fresca, y es de algodón hilado (de mano de las indias) (…) E son buenas camas é limpias, é como la tierra es templada, no hay necesidad alguna de ropa encima, salvo sino están a par de algunas montañas de sierras altas, donde haga frío: é como son anchas é las cuelgan flojan, porque sean más blandas, siempre sobra ropa de la misma hamaca, (…) Pero si en casa duermen, sirven los postes o estantes del buhío, en lugar de árboles, para colgar estas hamacas o camas: é si hace frío, ponen alguna brasa sin llama debajo de la hamaca, en tierra o por allí cerca, para se calentar». HIJO ER´ DIABLO: Como ya referimos, esta es una de las formas de tratamiento familiar más común en el Estado. Comprendía para el pueblo la expresión más carismática de su decir. JABA: Hambre, inopia, miseria, malestar por falta de alimento; inflamación de las encías del ganado asnal y caballar. Mara (cesta) de forma cilíndrica hecha, generalmente, de varillas de hierro. En ella deposita el buzo las ostras perlíferas que va capturando, a una profundidad de unos veinte o más metros. Dicha jaba va ataca a una guía (cabulla), que desde el bote vigila el alerta marinero o Cabo de Vida, a la espera de los tres golpes de cuerda que anunciarán que la jaba está repleta de otras para la subida. Esta faena de pesca por buzo fue Margarita, Coche y Cubagua desde comienzos de 1500 hasta inicio de la década de1940, cuando por causa diversa, tales como el sistema de arrastre (pesca indiscriminada que destruyó muchos ostrales) y la suplantación del producto por la perla cultivada, entre otras, diezmaron esta riqueza. Uno de esos buzos, Félix Manuel Suárez, aún activo en el tejido de redes, a pesar de sus ochenta y siete años, cuenta, que desde muy joven se alistó a ese grupo de valientes, que vistiendo su escafandra se aventuraron a las profundidades del mar, diariamente, en la época de Temporada de perla, para llenar sus jabas, una y otra vez, hasta lograr el contenido de los veinte o treinta sacos de madre-perlas que constituía una pingüe cosecha. JAMAQUIAR: Estremecer, sacudir, mover con violencia. Se jamaquea una persona estremeciéndola con el propósito de conminarla, de atemorizarla. Se jamaquea el chinchorro o la hamaca, moviéndolos con fuerza insistentemente para que la o las personas que en ellos duermen se despierten o lo abandonen. Un sismo jamaquea la vivienda, las personas, los objetos.
JERINGOSO/A: Puntilloso/a; malcriado/a; fastidioso/a. El ruido del zancudo es jeringoso para conciliar el sueño. JOCHAR: Instigar, presionar, conminar, provocar, incitar. «Se la pasaba jochando al cuñao para que le consiga el cargo». JOCO/A: Es equivalente a fermentando/a, piche, descompuesto/a: amargado/a. Sabor agrio; color ocre. «El fruto del vinagrillo (averrhoa bilinbi L.) es joco». El color de los objetos de cerámica sin cocinar es jocol. Cuando la hambruna que apareció en Margarita, a fines de siglo, llamada «La Vaca», se oía cantar la siguiente copla: «La vaca joca pasó por el mar ni el agua ni el viento la pudo alcanzar». JODIDO/A: Dañino/a; insidioso/a; mal intencionado/a; engañoso/a. Estar mal de situación; enfermo/a; sin dinero. Vulgarmente se dice jodío. «Desde que perdimos las elecciones estoy jodío, porque me quitaron el cambur». «Es tan jodío, que todo el mundo le saca el cuerpo». JUAMEAR: Pegar con látigo, echar una paliza a alguien con un verejón (trozo de tallo delgado y flexible), Flagelar, azotar; también se dice pelar. «Cuando Pancho Marcano se percataba que los muchachos se habían metido en el tanque, a bañarse sin permiso, los juameaba con un verejón de roble». JUINCHE: Bagre salado y seco. El juinche es el más codiciado pasapalo de los bebedores de ron. «El juinche con casabe es comida de pobre». «Eres un triste come juinche». JUPUJUPO: Con este vocablo suelen expresase situaciones de inquietud, desasosiego, impaciencia, apuro, nerviosismo, de «pujo». «¿Por qué estas con ese jupujupo, si dentro de cinco minutos partiremos?». «Tienes un jupujupo de persona culpable». JURACO: Hueco, hoyo, cicatriz, huella; sin nada por dentro, vacío, insulso. «La bala le dejó un juraco en la cabeza». «Por la costumbre de exprimirse las espinillas tiene la cara llena de juracos». LAMBIDO/A: Sin recursos económicos; sin profesión; meloso/a; descarado/a; sin amparo. También se dice lambío/a. «Ese es un lambío, sólo fuma cigarrillo regalado». «Por lambío perdió la consideración que se le tenía». LEA: Nombre propio femenino y por supuesto inflexión de leer. Sin embargo, en Margarita tiene una acepción muy particular que puede traducirse en: dar escarmiento, hacer un señalamiento, reparo, crítica; proceder en «buena lea» equivale a reprobar, reprochar. Veamos su uso en la respuesta que hace un personaje popular muy humilde y necesitado (peseta) a su hermano enchufado (teta) en una de las fracciones políticas, que se sucedían en el poder regional a base del resultado de la contienda armada, donde el aludido parece que carecía de guáramo. No me pareció de poeta ni tampoco de valiente, pues bien lo sabe la gente que soy un gran peseta. Nunca me ha gustado teta como a un tipo le pasó y a quien Rodríguez botó por no servir en pelea, este trobo es buena lea al que décima escribió. LENGUA E´ VACA: Avispa grande, de picada muy dolorosa, que fabrica su vivienda en forma de lengua de vaca, de donde deriva el nombre. A la persona de lengua biperina se le endilga, como mote. «Alfredo es un lengua e´ vaca». «En la enrramada del burro hay una lengua de vaca, ten cuidado». LOFO/A: Es un término marino que significa meterse entre dos vientos, eludiendo la acción de uno de los dos. Es decir, colocar la embarcación en posición tal, que las velas no se inflen, que se mantengan verticalmente. Apenas si se advierte su batir y por lo tanto, el velero avanzará muy lentamente hasta el lugar deseado. Por extensión se usa la palabra para referirse a casos de indecisión, incertidumbre, vacilación, pasividad, duda, etc. Es como el encontrarse entre dos corrientes de opinión, entre varias alternativas y pareceres. «Chú Ramón está lofo, pues aún no se decide si votar por AD o por URD». «¡Lipe! ¿Cómo te va con la hija de Machú? ¡Adios cará! Esa muchacha está lofa, unas veces atiende a Ñaño y otras a mí». LUCIO/A: Desgastado/a; muy usado/a. «Está trompa lucia», se refiere a alguien en cuya casa, se está beneficiando cochino. «Esa mariquita está muy lucia, no se le distingue ni la cara ni el sello». ¡MA!: (Madre) Expresa admiración, alegría, sorpresa; temor. Equivale a ¡Oh!, ¡Cáspita! ¡Caramba! Su uso es muy común. «¡Ma!, que gentío». También suele usarse la expresión completa: «¡Mi madre! El pozo está seco«. MACAGUA: Gallina de monte (Tinaimes major). Hermosa ave, un poco más pequeña que la gallina criolla; es de color marrón claro, de vuelo corto y rápido andar. Su carne es exquisita. Habita en los parajes montañosos de la isla, fue extinguida a causa de la caza insensata de que fue objeto. MACHALENGO/A: Grandote/a, regordeta, joven alto y de contextura flácida; desarrollado/a; persona voluminosa, rechoncha, requechete como dicen en Centro América. «Este hijo tuyo es un machalengo, debería ir a estudiar a la Escuela Militar». Hacia la región de Macanao se aplica el término al playero pobre de ascendencia aborigen o a persona sucia, perezosa, indigente, haraposa. MANARE: Tamiz circular de mimbra o caña, de unos 80 centímetros de diámetro, con orificios muy finos que permiten separar los residuos de la yuca, no triturados por el rayo. Se usa para cernir la catebía seca, con que se prepara el casabe. Cuando el techo de una vivienda humilde se gotea, suele decirse: «Está como un manare». Lugar de Araya por donde se cree desembarcó Pedro Alonso Niño en el año 1500. Desde allí abrieron operación para rescatar una gran cantidad de perlas en el estrecho formado por la Costa Firme y Yaguaneguanes (Isla de Margarita, según lo relata el Maestre Juan de Ocampo (año de 1598). MANDUCA: Arepita de maíz con un poco de dulce y su punto de anís. Esta arepita se abomba mientras se cuece y dora en manteca. Es una verdadera especialidad saber prepararla. La gran experta en hacer empanadas en La Asunción, Juana Navarro solía freírlas por encargo en su habitual sitio de laboreo, el portal de su propia casa de habitación, donde tenía a mano todos los implementos y materiales del caso: Anafe, caldero, mesa para amasar y tender, recipiente con agua limpia; masa de maíz, queso, cazón o guacuco aliñado, manteca, carbón, paños, etc. «Hoy son escasas las manducas o arepitas dulces, porque son pocas las personas que saben hacerlas»; eso me dijo la morocha que vende empanadas frente al parque Luisa Cáceres. MANGUZADA: Es equivalente a manotazo. Usar la mano bruscamente para atacar o defenderse. Tratar de agarrarse con desespero de algo. Agarrar desordenadamente las cosas. «Le tiró una manguzá por la camisa y le desgarró la manga». «De una sola manguzá se apropió de los juguetes de la piñata». MAPASCUALA: Fruto de planta herbácea, muy duro, de pericarpio brillante y terso, forma ligeramente ovalada; con orificio en los extremos. Se usa como cuenta de collar y brazalete. Es de color blanco grisáceo con pintas negruzcas. Está vinculada al mundillo de la superstición, como amuleto para conjurar maleficios, sortilegios, pava, mavita, daño, presagio. Se le coloca en el cuello de los niños contra «el mal de ojos». Se suele engastar en oro o plata, como amuleto. MARULLO: Cuando el oleaje es fuerte y continuo, la ola se llama marullo, también se dice: la mar está picada. «No me gusta el balneario de Guacuco porque hay mucho marullo, me agrada en bajo de Juangriego porque el mar es tranquilo». MARUSA: Bolsa de benequén con agarradera. Se usa para hacer mercado, para transportar distintos objetos con facilidad. «No metas mangos magullados en la maruja, porque se ensucia». MASANGO: Muslo o pierna de animal beneficiado, preferente de ave, junto con la pechuga son las presas más solicitadas. Por extensión a la pantorrilla se le llama así. El término posee cierto contenido sexual. En este caso, ser de buenos masangos es ser mujer guapa, hermosa, robusta, apretada. En general se refiere a gordo/a; carnoso/a; pulposo/a. «El pollo del sancocho estaba gordo, pues el masango que me tocó tenía mucha carne». «Esa muchacha es un hambrón. ¡Hay que ver los masangos que se gasta!». MAYOR POCO DE: Esta expresión estructuralmente desacorde es de uso muy frecuente en Margarita y Coche. Su aceptación equivale a: mucho/a, bastante, abundante, muchísimo/a. «Mayor poco e´ basura que dejan en las calles de Porlamar los expendidos del Puerto Libre». Mayor poco de gente que acompañó al Nazareno de La Asunción este año. «Mayor poco» «e´ millones, que en tan corto tiempo, han amasado los navegaos en los comercios del Puerto Libre». «Porque mayor poco e´ gente/ que viene a coger sol,/ y mayor poco e´ chamas/ que a la isla dan sabor». (De Sacristán Tolú). MIAOS: (Meados) Cuando nace un niño se piden los miaos a los padres y ellos obsequian bebidas. Existe un refrán que dice: «Está más bravo que un ciempiés miao»; equivale a más caliente que «una plancha de chino». En el momento cuando se miaba en una solitaria calle de Juangriego fue sorprendido por la policía el viejo y popular «Caracare» (Antonio Núñez González), de donde fama como improvisador. Su protesta en verso no se hizo esperar. Sin miar no puedo vivir y por miar me llevan preso, pues llamen al Jefe Civil y convoquen al Congreso. MIJARRA: Plancha de madera muy dura y labrada. Uno de cuyos extremos va inserto en el centro del yugo sujeto por una cuña; el otro, se amarra en la punta de la palanca principal del trapiche. Va colocada en medio de la yunta de bueyes y cuando ésta tira de ella, arrastra la palanca y mueve las masas cilíndricas que triturarán la caña. La palanca del trapiche culero también se llama mijarra. MONDEJA: Pendeja, negligente, necia, tonta, lela, despreocupada, indiferente, dejada. «Esa maestra parece una mondeja, tan pronto vuelve la cara al pizarrón, los muchachos le tiran paquitos y ella sigue tan campante». «Por mondeja la hermana de Tino (Faustino) se sumió en la incuria y abandono». MONORA: Mujer de «mala vida», de «vida alegre», callejera, puta, bolera, vagabunda. Actualmente, está en desuso en término. Sospechamos, en base a las referencias logradas, que estaría circunscrito a Juangriego y sus alrededores. Don José Lino Quijada al referirse a una rama guayquerí llamada los morosos, «recuerda a la monorita, una espigada y atractiva trigueña de vida horizontalizada que, salvada de la sífilis con el específico alemán 606, quedó caminando en la punta de los pies (…) la bautizaron con el remoquete de la coje nidos. Veamos una décima anónima aparecida en La Asunción allá por el año de 1912, que alude a la palabra: «Qué niña, ni qué señora, de estima y de dignidad pues andar en la ciudad en unión de una sonora, cosa que tanto desdora y esto lo hizo María sin ninguna penuria en hora muy competente, al punto del medio día aunque la viera la gente». MORIQUITE: Es el nombre que se le da en la isla a la lechuza (Chancidium brassilianum). A la persona de ojos encapotados suele dársele como apodo. «Pájaro nocturno y fiero es, si duda, el moriquite, su canto lúgubre y triste es señal de mal agüero». El fragmento anterior corresponde a la respuesta dada por un cantador de velorio, de filiación liberal, partidario del General Bartolomé Ferrer, a la alusión de «borrego» que le hizo un contendor conservador (moriquite), partidario del Dr. Y General Pedro Brito González. MUCO: (Couroupita guianeusis. Aubl.) Árbol de paraje seco, de unos cinco metros de alto, de hojas enteras, ovaladas y ásperas; frutos pequeños y redondos, no comibles. Quebrada que corre por la parte suroeste de la Isla (Macanao) y desemboca en Laguna Chica. MUSULUNGO: (Musurungo) Término despectivo de origen negroide referido al numeroso grupo de la misma etnia, que quedó abandonado a su suerte, después de consumada por la fuerza, de la que formó parte (11/7/1885), la caída del Gobierno Regional. Su refugio preferido fue el Sitio «Las Huertas», aledaño a La Asunción. La significación del vocablo es muy amplia, pero el propósito ineludible de su uso era para causar temor, susto, conmoción, reproche, amenaza, turbación. Es equivalente a fantasma negro, dentón, feo, extravagante; como también, sombra, espanto, ánima en pena, duende, hereje, esto último, relativo al que muere sin recibir las aguas bautismales. El paraje solitario y sombrío endosado a esta comunidad, formada por viviendas diseminadas en una amplia zona boscosa, aledaña al riachuelo, abundante de cultivos y carente entonces de servicios públicos, propició estímulo al miedo, a las apariciones, a la agorencia, a la fantasía, que propios y extraños explotaron a su antojo. «Los musurungos de Las Huertas» se hicieron proverbiales. Al filo de las 9 de la noche y, como impulsados por los «dobles de los muertos» se enfilaban desde su reducto, el viejo pozo de Silverio, hacia los patios y «fondos» de las viviendas del contorno. Estos espantos a su paso sigiloso susurraban, muy quedamente, quejumbrosas plegarias, suplicantes salmodias que los vecinos creyentes respondían con oraciones de intención expurgatoria para purificar las almas de estos penitentes. «Tu mal comportamiento atraerá a los musurungos», «Sino me haces caso, esta noche te saldrán los musulungos». «Tate quieto. Si no quieres que los musurungos te visiten». Son los consejos habituales de los padres. Dentro de este contexto étnico es muy común el vocablo Zambumbio/a. NARICERA: Dispositivo metálico de doble argolla, la una grande y abierta, traspasa el tabique nasal del ganado vacuno y se cierra a golpe de martillo; la otra, pequeña y cerrada, donde se inserta y anuda un extremo de la cabuya (mecate). Así puede amarrarse el animal, sin temor a que hale con fuerza el mecate y lo rompa. Además, se logra mayor docilidad para el manejo de la bestia. El ilustre margariteño, Dr. Jóvito Villalba, hace alusión a naricear, cuando dice: «Vergonzosa polarización que a base de dinero quiere naricear al pueblo venezolano». ¡NO JILES!: ¡No embromes! ¡No fastidies! ¡No molestes!. «¡No jiles! La cuestión es seria y reclama de todos una posición enérgica y decidida». ÑANGARO/A: Persona despeinada, mal presentada, de mala facha, de aspecto descompuesto, encachada, altanera, pendenciera, soberbia, indócil, arbitraria, aviesa, malvada. Suele tener también sentido de brujo/a. Decía Crispín: «Cuando éramos novios, Chencha se portaba como una seda, pero después que nos casamos se porta como una ñangara». «¡Tuve miedo! Por momentos tuve el temor que los ñángaros me mataran si me llegaban a descubrir». ÑERO: Apelativo que identifica al nativo de la isla, al margariteño vernáculo, de ascendencia guaiquerí. Tratamiento familiar. En reunión de ñeros abundan los cachos (Chistes). «Margariteño que no cree en la Virgen del Valle no es ñero». En el argot de los drogadictos caraqueños se ha adaptado el término para nominar a quienes no consumen drogas.
«Para el Ñero en este mundo, Que la venera en su altar No hay otra más singular Estando hasta moribundo». «Rompe el guaral, el Ñero diligente, con que atarlo pensó la fuerza fría y sacude con guaramo en el día sobre el cuello la calva reluciente». ÑINGA, ÑINGUITA: Pedacito, migaja, borona, trocito. «No me dejaron ni una ñinga de sancocho, y eso que les busqué las vituallas». «Toda la noche estuvieron, llorándola las guarichas, los chinchorreros, los piones, los que custodian la linfa ¡los buzos de cabeza, que ignoran lo que es asfixia!, ¡que si resuello toman es sólo de aire una ñinga!». ÑIQUIÑIQUI: Dar ñiquiñiqui es golpear con la mano cerrada y en forma continua y rápida a una persona. Castigo que aplican los padres a los muchachos por sus tremenduras. Por extensión se aplica a quien se sospecha que es amante reservado de alguien. Siempre va acompañado de inflexiones del verbo dar. Este vocablo lo tomó como ritornelo de sus galerones el consumado cantante isleño Francisco Romero. «Se portó muy mal y el padre le está dando ñiquiñiqui». «Por aí se rumorea que Concho le está dando ñiquiñiqui a la hija de Tomás». OLAYA: Ave rapaz de cabeza y cuello rojos, desprovistos de plumas. Se alimenta de presas muertas. Aura Tiñosa, Oripopo (Cathartes aura). La especie está casi extinguida en la isla. Es notable su contribución a la limpieza del ambiente, destruyendo las inmundicias. Una vieja copla la alude: «Cuando yo me muera, ¿quién me llorará? si será la olaya, cabeza pelá…» PACHACO/A: (Capparis pachaca H.B.K.). Árbol pequeño muy frondoso, cuya madera tiene olor a ajo, de hojas ovaladas-elípticas; de flores blanca, agrupadas en racimo. Tiene cierto parecido con el muco. Testículos, bolas. «¡Qué calamidad! Decía Felipe, cuando más necesitado estaba de la ayuda de Bocho (Ambrosio), se le han bajado las paperas (parotiditis), y ahora no puede pararse, porque tiene las pachachas hinchadas y adoloridas». Pachaco es llamado el que padece de quebradura (hernia) testicular. En el barrio El Copey se celebra anualmente un velorio del Pachaco. Nuestro padre, Pacho Marcano, nos recitaba cuando niños una singular composición que, con no disimulada ironía, decía que era usada para dar el pésame. En ella el nombre de pachaco aparece como género de árbol, dice así: «Vengo o no vengo a renovar pesares. La calavera mundana se quedó en la orilla del río, sin tener gana, muerta de frío. El oloroso pachaco, el verde muco, la chica blanca y el guaicoruco». PAGUARA: Azada curva de cabo corto, para sacar ceniza de la hornalla de los trapiches y budares. El recuerdo de este instrumento evoca la época, cuando en los valles y sierras de la isla los plantíos de caña de azúcar pincelaban de verde el paisaje del fértil «interland». Cuando la agradable estampa del «Tren de Molienda» agrupaba en el diligente laboreo al dueño del fundo, esposa, hijos y peones en un haz de voluntades para el alegre quehacer. En el patio del caney erguía su verticalidad el trapiche de tres mazas cilíndricas con sus cuellos dentados, hechos de madera dura como palosano, guayacán o níspero, las cuales rotaban al impulso de una yunta de fornidos bueyes, atada a la palanca de la maza mayor. Allí se trituraba el sacaroso tallo para dejar libre el dulce y dorado jugo, que se vertía en los fondos (pailas) de la caldera hornalla hasta lograrse el punto de melao, materia prima para el alambique cercano, o el punto de papelón para el diario consumo. En tanto que, la rústica chimenea lanzaba al aire el oloroso aliento de la combustión del bagazo oreado. Con el nombre de paguara se conoce también una variedad de pez. PALOAPIQUE O PALAPIQUE: Cerca de palos sembrados en hilera y sostenidos por latas o listones. En Margarita se emplea para ello, trozo de talo de cocotero, entero o abierto en mitades. Comida típica de arroz, frijol y carne seca. Cuando un joven está locamente enamorado, se le dice: «Tienes el paloapique en el suelo». «Yoly (la guayanesa), prepara un paloapique extraordinario». PANTALONCILLOS: Pieza interior del hombre, calzoncillos. «Chencho usa unos pantaloncillos que le quedan más debajo de las rodillas». «Los pantaloncillos de huesito duraban una eternidad, los de ahora no sirven pa´ ná». PAÑO DE MOTA: (Paño e´ mota) Con este nombre se conoce de antaño en Margarita el paño de hilo de algodón felpudo, usado con preferencia para el secado después del baño o el lavado de parte del cuerpo. Es pues, sinónimo de toalla, término incorporado al argot isleño a raíz del estancamiento en la región del régimen de Zona Franca y, Puerto Libre, cuya secuela de influencia de toda índole se ha hecho sentir profundamente en los diversos órdenes del acontecer local. En aquel entonces, el uso de paño de mota o más comúnmente paño e´ mota, no fue masivo en la población insular, pues por su costo estuvo limitado a un reducido sector de la misma. Sin embargo, durante la celebración de la Semana Mayor en La Asunción, se veía como cierta profusión de presencia de paño e´ mota, ya que los cargadores de los mesones de los Santos que sacan en procesión, lo emplean para secarse el copioso sudor por el bochorno del apretujamiento bajo el pesado mesón, que transportan con lentitud, al compás de la marcha. PATULECO/A: Patituerto/a; sin dominio de su locomoción, enclenque, mal hecho/a; deforme; estevado/a. Los patulecos caminan mejor con alpargatas que con zapatos. «En esa mesa no se puede jugar dominó porque está patuleca». PEDRIZA: Cerca de piedras superpuestas en hileras. En el sitio Las Piedras del Valle del Espíritu Santo y en la región de Fuentidueño, barriada de San Juan, se pueden ver estas demarcaciones, similares a las que limitan los sembradíos parameños. PELAJACHO: Sinónimo de pobreza extrema, de desamparo, de marginalidad social. En efecto, el nombre alude a jacho (hacho), cardón (Lemaireocerus deficieus) seco, muy combustible. Es muy común en las formaciones xerófilas de la región. Las pelajachos, mujeres de los barrios pobres y caseríos humildes dispersos por los tórridos parajes isleños, ellas, concurrían vestidas de harapos a los ecos y espinosos bosques provistas de un desgastado machete (tocón), para pelar los jachos (origen de la palabra). Es decir, limpiar los secos cardones de sus agudas espinas y preparar con ellos haces (hachos) para la mísera venta en la cercana población donde la oferta de compra, de ocurrir, no será más allá de 3 reales con ello, hará la adquisición de lo más elemental para la propia subsistencia familiar. Estar pelando jacho es estar limpio/a; arruinado/a; desempleado/a; desamparado/a. PELIZORRERO/A: Peligroso/a; peliagudo/a; escabroso/a; arriesgado/a; inseguro/a; difícil, problemático/a; «La situación económica está pelizorrera». PERICAGUARA: (Maranta arundicanace L.) Tallo subterráneo (rizoma), de sabor dulce característico y consistencia harinosa cuando se muele. Luego de cocida, pelada y pisada, se prepara una masa que se envuelve y amarra en trapo para que hierva compacta y tome consistencia. Después de fría y seca se ralla en fino para obtener harina de solú. Muy recomendada para los niños de pocos meses, preparada como atol. También se usa este rizoma como vitualla. Esta planta está prácticamente extinguida en la isla. PESPES: Gonzalio (lcterus nigrogularis helicoide). Es un pájaro de bello plumaje amarillo y negro; teje con fibras fuertes, extraída de palmeras, hermosos nidos colgantes, a manera de bolsos, los cuales se columpian a merced del viento en las ramas altas. Los turpiales se los arrebatan a picotazo limpio, para su propia postura. Este lindo representante de la fauna insular, donde se le considera autóctono, está en vías de franca extinción. PIAJITO: Pedacito, trocito, parte muy pequeña de algo. «Dame un piajito de arepa pa´ no comerme el pescao solo». PICHA: Metra, bolita de vidrio, piedra o barro utilizada por los muchachos para los juegos de «picha y hoyo», «picha y hueco» y de «picha a perder». Otra variedad del juego es el llamado pum donde en lugar de uno son ocho los hoyos a trasponer para ganar el juego. Las semillas del paraparo y los frutos del chaguaramo suelen usarse también como pichas. Por analogía, a la pupila se la llama picha del ojo. Otra acepción es la de caramelo. En el juego de carnaval los muchachos piden a las comparsas que les tiren pichas. Voltea la picha es sinónimo de homosexual. PIFAO: (Foul tip) Es el argot beisbolero «foul» violentó hacia atrás, que el «catcher» no puede faldear en la mayoría de los casos. En la conversación popular margariteña se le asimila o es equivalente a cometer error en cualquier acto de la vida diaria, meter la pata, defeccionar, quedar mal en lo prometido. «Eso fue un pifao no debistes contestar de ese modo a tu padre». «Distes un pifao al visitar la casa de tu futura novia en mangas de camisa». PIQUIPIQUERO: Término de nuevo cuño perteneciente al léxico de este mundillo de desadactados sociales, que medra al calor del farrogoso ejercicio de la compra-venta, acentuada modalidad del pomposo Régimen del Puerto Libre. El aludido término se usa para nominar al carterista de oficio, al traficante de droga y prostitución y, por extensión, al comerciante inescrupuloso y ladrón. PITIRRE: (Myiodynastes maculatus) Vistosa avecilla de color pardo oscuro por arriba y por abajo amarillo claro; con cola negrusca orillada de castaño y plumas con bordes blancos debajo del cuello, muy parecida al Cristofué (Pitangus sulphurantus). Su alimentación preferida son los insectos Su nombre responde en forma onomatopéyica a su gorjeo. Cuando tiene polluelos se torna agresivo. A sus enemigos los ataca con su filoso pico, aprovechando la capacidad evasiva de su rápido vuelo, inclusive a algunas aves de gran tamaño, como el Aura Tinosa o Zamuro. En Cuba, donde se le conoce con el mismo nombre, hay un dicho muy popular que dice: «Por mucho que el Aura vuele, siempre el Pitirre la pica». Es uno de los pocos pájaros que aún perviven en la isla, quizás porque no es gustable su carne y muere de rabia en cautiverio, a esto último se debe el que se llame Pitirre a personas de carácter hosco, malhumorado, arisco, que se disgustan con frecuencia. PLATA EJULLÁ: Dinero en sencillo, en monedas de poco valor; menudo. Cuando Pancho iba a las procesiones de Semana Santa se echaba en el bolsillo plata ejullá para corresponder al pedido de bendición de los pequeños ahijados, como costumbre en la isla. PLATO E´ PIE: Plato de barro cocido de forma cónica, cuya cúspide está transformada en agarradera o mango, a manera de copa invertida. Se usa para tapar las arepas durante su cocimiento n el aripo, lográndose con ello, que el asado de la arepa sea regular. POLIA: (Poleada) Cantidad, parte, porción que corresponde a alguien en un reparto ocasional, sin que prive regla o condición alguna. Cuando una persona apuesta conjuntamente con otra, si ésta gana, le pedirá la poliá; es decir, la parte que le corresponde de lo ganado. Hay alimentos que se piden o sirven por poliá. Se dirá una poliá de dulce, tequiche, majarete, mazamorra, etc. En Argentina, poleada equivale a sopa clara. «¡Mira, cuñao! Por mi, te tocó una buena poliá de dinero. Espero de ti una buena gratificación». PORPORO: (Cicaeba nigrolicata) Lechuza vieja, que cuando se enfada crispa las plumas; por analogía se aplica el vocablo a las personas de cabellera larga y desarreglada, de barba hirsuta. Es común oír decir: te pareces a un porporo viejo, refiriéndose a persona sucia y desarreglada. Rama Guayquerí que vivió en las cercanías de Juangriego (barrio Valparaíso). PRIVANTE: Persona porfiada, soberbia, autosuficiente sin causa, petulante, engreído, altivo, arrogante, «Ese joven es muy privante y no vas a convencerlo con los argumentos de la razón». En el barrio de El Mamey, llaman «Privante» a Rafael Figueroa (bodeguero). PROTERGA: Este término lo oímos de parte de vecinos de La Otra Banda, barrio de La Asunción y nos llamó mucho la atención por creerlo un equívoco de protervo/a, pero como la significación es distinta, optamos por recogerlo. Veamos la acepción dada: sucio, porquería, descuidado en grado sumo, sumido en abandono total, irresponsable. El ejemplo lo refirieron a un beodo consuetudinario de la ciudad, llamado «Monchín». QUIÑE Y QUIÑAZO: «La acepción del primer vocablo corresponde al nombre del golpe que se da, con la púa o punta del trompo ganador al trompo perdedor en el juego. El número de quiñes, en «Anzoátegui quínes, en Apure mapolos, en la parte Noroeste del país mapolazos, se apuesta antes de la partida». En cuanto a quiñazo es sinónimo de puñetazo, es decir, golpe con el puño. «Al cuarto quiñe, Manuel Martínez le rajó el trompo a Chupancha». «Vamos a tener que resolver nuestro problema a quiñazo limpio, le dijo Pellito a Perucho Silva». QUIRIMINDUÑE: Juego infantil cuyo propósito es ganar, adivinando la cantidad de objetos encerrados en el puño del contrario. La regla del juego es la siguiente: __Quirinduñe, abre la mano y cierra el puño. __ ¿Sobre cuánto? __¿Sobre tanto (uno, dos, tres, … granos, botones, centavos …) Un juego similar se practica durante la Semana Santa en Delta Amacuro y es conocido con el nombre de Juego de las Paraparas (Sapindus sponaria). Semilla redonda, negra y muy dura. En Margarita se usa como picha o metra. Uno de los jugadores muestra al otro, su mano cerrada, diciéndole: ¡Quiriminduñe! A lo cual responde el aludido: ¡Abre el puño! El que tiene la mano cerrada le pregunta: ¿Pares o nones? La respuesta de aludido permitirá abrir la mano para comprobar quien fue el ganador. Éste reclamará lo equivalente a las paraparas empuñadas. RAPACEJO: Es el nombre con que se designa el moño de las cabulleras de la hamaca. En ellos va inserto el guaral de la encabulladura o extremo; en forma de asa, por donde se amarra para colgarla. En el estado Monagas se le llama de idéntica manera. «Para que los rapacejos queden del mismo tamaño, el tejido tiene que se tenso». RECONVENTO: Juego infantil donde el muchacho que funge la cabecilla, alerta a los demás con la voz ¡Reconvento!, a lo cual éstos responden: ¡Manden la orden! Aquél, ordenará la misión que se le ocurra; por ejemplo, el primero que me traiga una hoja de limón, mango, guayaba, un pedazo de sal, papelón, pan, etc. Todos partirán en veloz carrera en procura de lo ordenado. El primero que se presente ante el cabecilla con lo pedido, será el ganador, y por lo tanto, cabecilla de la próxima jugada. RIBOTA: Paseo campestre de viejo arraigo popular en la ciudad capital del estado. Los días de San Juan y San Pedro están vinculados a esta tradición festival. Al efecto, grupos de vecinos se convenían para realizar el paseo. Según las posibilidades de cada cual, se hacían los preparativos de comidas, bebidas, música, juegos, etc. En las primeras horas de la mañana del día previsto, las alegres y bulliciosas caravanas partían río arriba con sus bártulos a cuestas, o a lomo del asno amigo, en procura del sitio seleccionado, quizás la sombra acogedora de un copudo árbol cercano a la cristalina poza prevista para el baño, o del hospitalario albergue, casa o rancho, en la cultivada «huerta» o «sierra» de un buen amigo, que se extremará en atenciones para el grupo bienvenido. Al declinar el sol, regresaban los paseantes comentando las vivencias de la grata excursión. El nombre ribota alude, sin lugar a dudas, a la dirección tomada por los paseantes: río arriba, arribota, ribota. Los habitantes de los pueblos costeros, por su parte, dedicaban estas fechas al baño de mar, tradición llena de colorido hasta época no muy lejana. El anuncio del festivo día comenzaba desde las primeras horas de la madrugada, con el pitar incesante de los botutos guaruras desde diferentes sitios del poblado. El característico sonido que se intensificaba a medida que transcurrían las horas, cumplía su propósito. Al despuntar la aurora un concurso humano, sin distingos, prendía animación en la dorada playa; los unos, dispuestos al baño, los otros, a la pesca, la regata, el paseo en bote, las competencias de natación, en fin, el canto alegre de las coplas marinas.
RIGUAZA: Correa o látigo de cuerpo partida en tres o más gajos. Se usa principalmente para castigar a los muchachos. En la escuela antigua jugaba un papel predominante, conjuntamente con la correa ordinaria de suela llamada bicurú y la palmeta. El ejemplo de tan aberrante método justificaba hasta hace pocas décadas la fatídica conseja, que «la letra con sangre entra». «¡Mira! Pórtate bien para que no te coja la riguaza». ROTABATÍA: Esta expresión suele oírse en Margarita, entre gente de edad avanzada y con ella se refieren a un ataque sorpresivo, a una acción de fuerza intempestiva, a una redada inesperada, a una persecución incesante, a un acoso imprevisto. «Les dimos una rotabatía a esos merodeadores, que quizás no les queden ganas de volver». «La Guardia Nacional le dio una rotabatía a los contrabandistas de Las Piedras, que algunos para no caer presos se lanzaron al agua». RUCIADA: (Ruciá) Es equivalente a poco de algo, pequeña dosis, porción de grupo, fracción pulverizada o líquida. Es sinónimo de rociada, de donde deriva. Comúnmente, se dice ruciá. «Apenas una ruciá de corocoro cayó en la nasa». «En vez de ir en grupo vayamos en ruciá para no despertar sospechas». «Hay que echarle una ruciá de polvo para que blanquee». «Llegaron por ruciá a la fiesta para disimular el número». RULE: Algunas personas llaman así al papelón, quizás por influencia martiniqueña, donde llaman Snack Roll al trapiche de moler caña. SERVIRICIA: Vocablo que se usa en Margarita, acompañado de ordinario, por inflexiones del verbo ganar. Se gana serviricia, como se gana «indulgencia con escapulario ajeno». Esa es la intención que sugiere su empleo. Conseguir serviricia es obtener logros sin modestia ni escrúpulo. Hay abundancia en la conquista de prebenda, pleitesía, primicia, favores, reconocimientos, vara alta, «No vistes al bachiller – Sí – Allá estaba ganado serviricia en el Terminal de la Pista para saludar de primero al nuevo Gobernador». «Iba a darle la buena nueva al compadre, pero Juancho, que me la oyó, salió – como alma que lleva el diablo – a ganar la serviricia».
SIMBOMBAZO: Golpe dado a alguien en riña, como castigo o de manera accidental. «Tiene un ojo amoratado por un simbombazo que le dio Fucho». «Se cayó del chinchorro y se dio simbombazo en la cadera». SOROCO: Así se llama en Margarita al colador de la palma de cocotero, cuando se le da uso doméstico. Es una especie de tejido de fibras delgadas y fuertes, muy tupido, que aparece en las exilas de las hojas del cocotero, sirviéndole de protección y sostén. Este colador tiene múltiples aplicaciones como útil doméstico y como materia prima para la fabricación de variados objetos, como carteras, calzados, paños, flores, etc. SORONGO: Moño torcido en forma de espiral en lo alto de la cabeza. Creemos que sea voz negroide, común en las islas antillanas. «¡Mujer! Qué bien te queda ese sorongo con esa cayena roja». SURRASPA: Resto de comida: raspadura del fondo de la olla, donde recientemente se ha cocido algún alimento. Un poco de papelón raspado es una surraspa. Dejar la surraspa es dejar lo que no gusta, lo de menor calidad o valor, también se llama surraspa el último de los hijos (el benjamín). «Me gusta la surraspa del majarete por el sabor a quemao que tiene». TANGANAZO: Golpe fuerte. «Se resbaló y se llevó un tanganazo en la rodilla, que lo tuvo renco por varios días». «Por faltarle el respeto al maestro, le cayó a tanganazos». TAPARERO/A: (Trepera) Zaperoco, trifulca, sampablera, lío, discusión acalorada, alboroto. En la fiesta de «Los Robles» (12 de Octubre), los parroquianos acostumbran enterrar sus chaparros en la arena de la playa y sacarlos en momentos de una tapadera. TAPASOL DEL DIABLO O DE MUERTO: Hongo (Psalliota campestres). Crece sobre el estiércol seco del ganado o madera podrida, en forma de tapasol abierto. TARINGA: Con este nombre peculiar se conoce en la región la variedad de una planta llamada comúnmente Pica pica (Urtica dioca). Sin embargo, la Maringa corriente posee las características propias de la Pringa moza (Tragia volibilis). Es una Euphorbiaceae que crece con naturalidad en los bosques xerófilos. Este arbusto trepador posee el tallo y las hojas cubiertos de pelos híspidos y urticantes, cuyo contacto con la piel produce insoportable escozor, irritación y roncha. Los alérgicos suelen experimentar fiebre. Esta planta es una especie geotrópica, que tiene uso medicinal en sectores populares. A las personas pugnaces y antipáticas se le endilga dicho vocablo como sobrenombre. TEMPICHE: Chinchorro del pobre, de tejido sencillo. Es corto y poco ancho, de hilo grueso; suele llevar tripa, es decir, una especie de crineja tejida transversalmente en su centro para proporcionarle mayor consistencia. Hacia Punta de Piedras y zona de influencia, también se llama tempiche a las redes viejas que se extienden sobre las destartaladas enramadas, como protección del viento y la intemperie. «Regístrale las encabulladuras al tempiche a ver si tienen chinchas». En la isla no es frecuente decir chinches. TEMUERE: Dulce plátano (topocho tierno, hervido y macerado en leche de coco con papelón al gusto. Es un dulce rústico que en algunos casos puede suplantar la comida principal. Permite salir de apuros en los fundos agrícolas en caso de visitas imprevistas. TEQUENAR: Es la segunda operación que realiza la molendera de maíz en la piedra o máquina de moler, a fin de repasar la masa después de quebrada (primera operación). Así se logra mayor textura y suavidad de ella. Se aprovecha esta operación para echarle sal y finalmente amasarla. Tequeno es equivalente a menudo, suave, moldeable, fino. «Ya María está tequenando la masa para hacer las arepas». «Esa mujer tiene un caminar muy tequeno, que suscita la mirada de los hombres». «El maíz de cachapa muy tierno no necesita que lo tequenen». «Chú, quiebráme el maíz, que yo después lo tequeno para hacer las telas del desayuno». TIENDE SUELO: (Suelo tendido) Módica populifolia, Bur. Bignoniaaceae. Arbusto trepador, flexible y fuerte, que abunda en los parajes secos, como Macanao, donde se le usa como amarra, en particular, para la armadura de la vivienda rural. Constatado en Robledal, Boca de Pozo, San Francisco, y La Carmela. TINGLAR: Halar con fuerza, estirar un objeto para que quede tenso. Emprender una gestión o labor con rapidez y destreza, aligerar el paso. «Tan pronto cayó el aguacero lo vimos tinglar hacia la huerta, con la totuma de maíz tallado para la siembra». TINGLADO: Complemento rústico y techado de una vivienda, cobertizo, enramada, entablado improvisado para hacer presentaciones públicas ocasionales o para ventas en épocas de fiestas populares. «¿Y dónde irá a meter Mencho los invitados de la fiesta? – Despreocúpate mujer, ya él está techando un tinglao detrás del cuarto». TOCO: (Crataeva gynandra L.) Árbol muy frondoso, de madera blanda y liviana de algunos seis metros de altura, frutos redondos y amarillos del tamaño de un parchita. Se conoce con la precaución de no tragarse las semillas porque pueden producir obstrucción y molestias en el recto, de allí el nombre que se le dan de «tapaculo». «El Toco», sitio a la entrada del barrio La Otra Banda en La Asunción. TRAPO DE CULO: Pedazo de tela delgada, limpia y desgastada por el uso. Preferentemente son partes de vestido femenino o de camisa o ropa interior de hombre. Estos trapos se tienen dispuestos en lugar adecuado para su empleo, como papel toilette o algodón en caso de heridas o dolencias que requieran vendaje, compresa, cabestrillo, etc. El nombre obedece al uso más corriente. Su empleo más frecuente lo es en los hogares urbanos, que cuentan con cierta holgura económica y noción de preceptos higiénicos. En cambio, en las zonas rurales se hace la limpieza después de defecar, con los más disímiles objetos, como la tusa del maíz, la cáscara del coco, papel de periódico y de envolver (estraza), piedra lisa y limpia, etc. TUCUTUNEAR: Golpear con el bastón el piso en forma continua, bien para llamar la atención, como para expresar una protesta o una emoción grata; otros, lo hacen por simple manía. De labios del señor Felipe Natera Wanderlinder oímos la siguiente anécdota: Cuando fue transferido el General Juan Alberto Ramírez de la Presidencia del Estado Nueva Esparta a la del Estado Sucre, se llevó entre sus colaboradores al señor Santiago Romero y lo nombró Jefe Civil del Distrito Capital (Sucre). Ahora bien, con motivo de la celebración de un acto en el teatro de Cumaná y al cual asistió con su comitiva el general Ramírez, ocurrió que la apertura del mismo se retardó más de prudencial. Varios de los presentes se impacientaron por la demora y comenzaron a sonar el piso con sus bastones, proceder que no toleró el flamante Jefe Civil y poniéndose de pie llamó la atención al respecto, diciendo en alta y vibrante voz: ¡Señores! Dejen el tucutuneo. La extraña palabra acusó sorpresa, hilaridad y simpatía. El público asistente la repitió con insistencia y como resultado vivencial del hecho, asoció la nueva palabra al coronelato, que para la época (1922), era endosado a los Jefes Civiles. De allí en adelante, el señor Romero fue llamado a hurtadillas, pero persistentemente, Coronel Tucutuneo. VARAZÓN: Con este nombre se conoce en la isla al fenómeno de arribo de cardumen a la playa, en cantidad tal que puede formar una hilera de peces de más de un metro de ancho por varios kilómetros de largo. VERGULIA: Objeto cualquiera para uso inmediato; útil o cosa de empleo corriente. Es común oír decir, por ejemplo: «Cógeme esa vergulia para tocar un polo», por «cógeme ese cuatro, ese bandolín, esa guitarra…». VIRULITO/A: Se usa para referirse a alguien de barriga prominente, de abdomen abultado por el mucho comer y beber. Persona obesa; mujer embarazada. Este término lo oímos en La Barranca, barrio de San Juan Baustista. «Después de las fiestas de la Virgen Del Valle es mucha la gente que queda virulita». «Nos dijo Concho: Fue tanto lo que comí en la ribota, que me siento virulito». ZANJÍA: Es el nombre que se le da en la isla a la operación de separar la goma o capa externa de la lona de un caucho (neumático), con el fin de aprovechar las secciones logradas para suela de alpargata. Esta operación se hace practicando un corte, coincidente entre goma y lona, en uno de los extremos de las secciones o tiras en que fue dividido el caucho. Luego, se amarra una de las puntas resultantes, del corte en un palo fuerte y se hala con fuerza por la otra punta hasta lograr el propósito deseado, con la ayuda de filoso cuchillo. Hecho esto, se procede al deslomo de la sección de goma, que consiste en el aislamiento de la superficie suprimiendo los tacos que han persistido al desgaste del usado caucho. En las poblaciones de La Guardia, El Tuey, Carapacho, Agua de Vaca y El Espinal del Distrito Díaz y, Pedregales, Las Cabreras y El Palito del Distrito Marcano fue activo el laboreo de alpargatas. En esa zona se usa con mucha frecuencia el término, como sus derivados zanjinador y zanjiar. ZARNÍCOLA: (Cernícola) Ave de rapiña de color apizarrado. Es muy parecida al gavilán, pero mucho más pequeña. Su tamaño es de sólo unos veinte centímetros. Pertenece al género de los Cernícolas, nombre de donde deriva por deformación estructural el vocablo. Se origina de Cermerse o sea la capacidad de estarse fija en el aire, lo que le permite precisar su despegue en picada sobre la presa localizada. El campesino no la teme por considerarla poco dañina, pues sus presas son de preferencia, animalejos perjudiciales a sus cultivos. Su presencia se asocia, de ordinario, a la del gavilán al que suele alejar, en pleno vuelo, mediante un intenso acoso que le permite su veloz desplazamiento, acompañado de incesante y molestoso chirrido. ZOCÓN: Golpe dado por la picha lanzada con la punta de los dedos pulgar e índice, contra el puño del perdedor en el juego de «picha y hoyo». Antes de empezar el juego, los contrincantes apuestan determinado número de zocones. Al terminar la partida, el perdedor colocará el puño cerrado sobre el suelo para que el ganador le lance los zocones convenidos. Estos lances pueden ser «jalaos» (moviendo el brazo hacia atrás), o «mano sentado» (sin mover el brazo), si así, quedó previsto. Estos golpes ponen los dedos bananudos por la hinchazón producida.
|