Por: Olivia Villoria Quijada

Psicóloga, Magister Scientiarum en Psicología, Profesora Jubilada de la UCV

oliviavilloria@cantv.net


TOMAR  DECISIONES  

lLa capacidad de tomar decisiones es una de las cualidades que nos hacen esencialmente humanos, junto con la libertad, la responsabilidad, entre otras.

Esto significa que, aunque no nos percatemos de ello, permanentemente hacemos elecciones.  Imaginemos por ejemplo un día cualquiera de nuestras vidas:  A qué hora nos levantamos, si desayunaremos o no, qué ropa nos pondremos, con quién nos reuniremos, qué opinaremos en una discusión, cuánto tiempo al día dedicaremos al estudio, y pare de contar porque la lista es infinita e ilustra cómo a cada rato elegimos hacer algo.

Las decisiones pueden ser triviales, como seleccionar entre un helado de fresa y uno de chocolate; importantes, como elegir una profesión o una pareja; o trascendentales, cuando involucran el destino y la vida de los seres humanos, como ocurre con las grandes decisiones políticas (Casado y otros, 2000).

A medida que el hombre se hace adulto, las escogencias que debe realizar se hacen cada vez más complejas, a la par que aumentan no sólo las opciones o alternativas disponibles, sino la cantidad y calidad de la información necesaria para decidir.

Para complicar el panorama, muchas veces no prestamos atención a la manera como elegimos, o nos caracteriza la inseguridad, o no empleamos las estrategias o técnicas adecuadas, o tenemos bloqueos personales, etc.  El mensaje positivo que deseo  transmitirles es que podemos aprender a tomar decisiones, esto es, desaprender las conductas inadecuadas y adquirir formas más eficientes y efectivas para hacerlo.

Finalmente, un dicho margariteño que a menudo expresa mi mamá  (Marina Quijada, una margariteña que nació en El Salado hace 86 años) refleja sin lugar a dudas el conflicto implícito en un momento en que es necesario elegir entre dos alternativas:

                            No sé qué hacer

                            Si salir o no salir

                            Si salgo soy vagabundo

                            Y si no salgo soy vil

Olivia Villoria Quijada

Psicóloga, Magister Scientiarum en Psicología, Profesora Jubilada de la UCV

oliviavilloria@cantv.net