


Por: Olivia Villoria Quijada
Psicóloga, Magister Scientiarum en Psicología, Profesora Jubilada de la UCV
oliviavilloria@cantv.net
CARACTERÍSTICAS DE LA VIOLENCIA EN LA PAREJA.
Según un reporte de Flor María Villoria, se considera que el
problema de la Violencia en la pareja (VP), en Venezuela, reviste magnitudes y
consecuencias sociales serias, hasta el extremo de alcanzar ribetes dramáticos, a juzgar
por los hallazgos del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD). Sin
embargo, en América Latina, en general, sólo se denuncia un bajo porcentaje de casos y,
además, existe un sub-registro de los casos denunciados en las instituciones públicas,
de allí que muchos actos de violencia quedan ocultos a la mirada pública y ocurren sin
que quede constancia de ellos. Por ello se afirma que una de las características de la
violencia hacia la mujer es su invisibilidad. En el caso de la violencia hacia el hombre,
el porcentaje de denuncias es insignificante, lo cual ha sido atribuido a varios factores,
entre ellos: orgullo del hombre, temor al ridículo, ignorancia legal, y otros de índole
personal.
La VP se manifiesta de diferentes formas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS)
la clasifica como sigue:
- Agresiones físicas: abofetear, golpear con los puños, patear.
- Maltrato psíquico: mediante intimidación, denigración y humillación
constantes.
- Relaciones sexuales forzadas y otras formas de coacción sexual.
- Diversos comportamientos dominantes: aislar a una persona de su familia y amigos,
vigilar sus movimientos y restringir su acceso a la información o a la asistencia.
De acuerdo con esta Organización, se pueden describir dos modalidades:
- Una modalidad grave, caracterizada por muchas formas de maltrato, amedrentamiento
y amenazas, junto con una conducta posesiva y dominante por parte del agresor.
- Una modalidad más moderada, en la que la frustración y la ira continuadas
estallan en forma de agresión física.
La Ley Sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, de Venezuela, en sus Artículos 5,
6 y 7, clasifica la violencia en tres categorías:
- Violencia física: incluye toda conducta que directa o indirectamente está
dirigida a ocasionar un daño o sufrimiento físico sobre la persona, y toda conducta
destinada a producir daño a los bienes que integran el patrimonio de la víctima.
- Violencia psicológica: se refiere a toda conducta que ocasione daño emocional,
disminuya la autoestima, perjudique o perturbe el sano desarrollo de la mujer u otro
integrante de la familia.
- Violencia sexual: alude a toda conducta que amenace o vulnere el derecho de la
persona a decidir voluntariamente sobre su sexualidad.
En síntesis, ¿cómo reconocer si estamos siendo víctimas o victimarios de la VP?
Si recibimos o causamos:
- Heridas, hematomas, contusiones, excoriaciones, dislocaciones, quemaduras,
pellizcos, pérdida de dientes, empujones, o cualquier maltrato que afecte la integridad
física de las personas.
- Rechazos, insultos, ridiculizaciones, humillaciones, ironías o juegos para
confundir, etc. Asustar con miradas, gestos, gritos; arrojar objetos o destrozar la
propiedad, culpabilizar o utilizar a los hijos para culpabilizar a la pareja, etc. Hacer
el vacío o ignorar al otro, vigilar sus actos o movimientos, escuchar sus conversaciones,
impedir amistades y relaciones, etc. Amenazas de herir, matar y suicidarse; de llevarse a
los niños, de no dar dinero para los gastos del hogar, etc. Tratar al otro como inferior,
tomar decisiones importantes sin consultar a la pareja. Control abusivo de las finanzas,
obstaculizar o impedir que el otro trabaje aunque sea necesario que lo haga, etc.
- Obligar a llevar a cabo relaciones sexuales o cualquier forma de contacto sexual,
genital o no genital.
Identificar o reconocer la VP es un primer paso para combatirla. En la lista precedente,
algunas conductas son muestras evidentes de maltrato, como ocurre con el maltrato físico.
Otras, en cambio, son mucho más sutiles y a veces se niegan o se justifican para no
asumir la responsabilidad de ser maltratador o para no reconocer que se es maltratado. Por
ejemplo, cuando alguien le dice, sonriente, a la pareja: Mi amor, tú si eres
brutica (o); a pesar de que se pronuncien estas palabras con una sonrisa y con
frases amorosas, constituye un maltrato de índole psicológica, aun cuando quien lo diga
afirme que es una broma o que es por cariño.
En el próximo artículo expondremos